miércoles, 23 de septiembre de 2009

LA MUÑECA. (una nueva lectura)

Lo primero que hacía Arizmendi cuando despertaba era curucutear los pezoncitos de Belén hasta que estuvieran duros como pepitas de agraz, y esperaba a que Belén se arrimara calientita y lo besara. Lo segundo darle un grito. Al comienzo fueron gritos incoherentes, vagas frases salpicadas de improperios. Después fue calificándola con palabras muy concretas: perra, puta, minusválida, cretina, casquivana, farnofélica, bulímica, ninfómana. Y se paraba de inmediato de la cama y dejaba el desayuno sin probar. Belén, que luce tan linda con el cabello violeta y su uniforme de aeromoza, hizo una muñeca de trapo de tamaño natural que imitara su silueta brasilera, y le puso en los pezones dos perlitas y orejas descomunales y la acuesta cada noche al lado de él. Desde entonces, cada vez que Arizmendi se despierta se le arrima a la muñeca y le acaricia las perlitas y tiene sexo con ella y le grita perra, puta, minusválida, cretina, casquivana, farnofélica, bulímica, ninfómana. Y se levanta de la cama y le da amorosamente a Belén los buenos días y se come el desayuno sin rabiar. Ahora dicen en la Torre de Pompeya que Arizmendi está de nuevo enamorado. 


CuentosdeBCRamos. (De En la Torre de Pompeya)

2 comentarios:

  1. cada vez que lo leo me atrapa... siento como que se me agrandan las orejas... siento unas inmensas ganas de decirlo en fotos!!

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