martes, 10 de noviembre de 2009

BROMA PESADA. Bertha C. Ramos.

En un negocio de abarrotes, un hombre de baja estatura se subió sobre un banquito para alcanzar una lata de aceitunas de la alacena. Y no hubiera tenido nada de anormal si no fuera porque cuando estuvo arriba, le dio por dirigir al personal. -¡Jaramillo, atienda los proveedores! ¡Gutiérrez, lave los baños! ¡Valencia, cobre las deudas! ¡Josefina, el botiquín! ¡Pérez, la celaduría! ¡Eugenio, los domicilios! ¡Margarita, los teléfonos!- Al comienzo le hicieron chacota y algarabía, pero luego no quería bajarse y comenzaron entre todos a empujarlo. Para entonces, entre los pies del hombre y la tabla del banquito, ya se habían desarrollado ensambles de caja y espiga y tuvieron que recurrir a grandes serruchos.
CuentosdeBCRamos. (De Ligeras Historias)

2 comentarios:

  1. jajaja... sí, tienes razón.

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  2. Jejeje!, realmente ingenioso, pero un perfecto reflejo de la vida.

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