miércoles, 4 de noviembre de 2009

MARCIANAS. Bertha C. Ramos.

                                                         
A Marte, a una colonia de marcianas, llegó un cirujano plástico proveniente de la Tierra. Marcianas no habían estado interesadas en política o belleza, en teología o literatura, ni en hombres o soledades, porque quásares, galaxias, nebulosas y neutrinos habían sido hasta entonces sus ligerezas (su hablar paja). Una vez aclimatado, Cirujano abrió una clínica de estética y colgó sus diplomas y afiches de Nicole Kidman y Naomi Campbell. Ofreció cera de abejas, sedimentos de manglar, barro negro de Oaxaca, plastilina y silicona. A poco ya parecía un avispero. Marcianas hacían cola como marcianas y salían como terrícolas de las mismas que pululan en Dublín o Barranquilla. Unas blancas, otras negras. No hubo puntos intermedios. A poco habían comenzado a segregarse. A poco ya se peleaban por los hombres. A poco ya se miraban los vestidos y sabían de depresiones. Cirujano guardó todo en una caja y se marchó para Saturno. A lo lejos las oyó hablando sandeces, igual que en cualquier esquina de Dublín o Barranquilla.
CuentosdeBCRamos. (De Ligeras Historias)
Fotografía: Mauricio Ramírez. Ko Phangan, Tailandia.

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