sábado, 17 de julio de 2010

De Bertha C Ramos. Anotaciones al margen de una vida al revés.

A los dos días de haber nacido supo que ese pezón de piel oscura del que estaba mamando era ajeno. A los doce meses ya había advertido que el filo de una cuchilla es helado y veloz. A los dos años, luego de un amorío con la pe, logró decir papá sin despertar sospechas. Cinco años más tarde arrastró, sin proponérselo, un perro muerto a la línea del tren y lo vio morir nuevamente. Durante la adolescencia quiso ser una mujer invulnerable y tiempo después sólo un hombre que sabía llorar. Ya entrada la madurez dio vueltas y vueltas y vueltas alrededor de su sombra tratando de atraparse antes de que la luna menguara. La cercanía de la muerte le reveló la intimidad entre la soledad y la devoción, y en el minuto final hizo un giro de ciento ochenta grados y salió apresuradamente. A los dos días de haber vuelto a nacer supo que ese pezón de piel oscura del que estaba mamando había sido suyo.  
cuentosdeBCRamos. De Los nudos falsos.
Obra de Kent Williams.

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