domingo, 28 de noviembre de 2010

Legados. Por Bertha C Ramos.

LEGADOS
Por Bertha C Ramos.
La única herencia / De mi padre –diría Ibn Umar- fue / Unos grandes testículos. / Qué gran legado, pensó, / ¡Qué gran legado!
Herencia, así se titulan estos versos de Harold Alvarado Tenorio. Un poeta puede escribir esa extraordinaria reflexión polisémica,
aunque igual podría tratarse de la meditación que haría cualquier complacido varón sobre los dos ejemplares que le fueron dados. Pero no hay ningún enigma en la heredad, no hay prodigio, es sólo la rigurosa programación de la madre naturaleza, que provee a cada quién de lo que necesita. Sin embargo, sucede que algunos hombres le conceden atributos heroicos a ese legado genético y es de ahí de donde a veces nacen los tiranos. Aquellos que consideran que un escueto par de testículos es una credencial para dominar el mundo, y ante quienes, inexplicablemente, se rinden las masas con ceguera. Incluso los que están dotados de un par semejante, y quienes no los llevan en el cuerpo pero sí en el cerebro. De ahí a que ese tirano tome el poder  y establezca un régimen autoritario, no hay sino pasitos breves y delicados como los de la Cenicienta, que avanzan con astucia hacia puntuales objetivos, y cuando uno, espectador impasible de los propósitos ajenos abre los ojos, el régimen se ha establecido. Y sea monárquico, matrimonial, totalitario o autoritario, un régimen será siempre una desgracia. Para lo que sí se necesita un gran legado de coraje e integridad es para desenmascararlo, porque un régimen autoritario se esconde detrás de la presunción de orden y promete libertades (a costa de la libertad). Es un aventajado camaleón. Pero ¿Cómo desenmascarar lo que no tiene rostro? ¿Cómo desarticular lo que se encuentra resguardado tras la severidad de una palabra? Se me ocurre que repasando lo que es un régimen autoritario, intentando examinar las variables con que lo define la Guía temática de política de la Biblioteca Luis Ángel Arango.
1. Culto de personalidad hacia un líder carismático. 2. Ausencia de una ideología oficial, o si existe alguna ideología, tiende a ser basada en las convicciones personales del líder. 3. Fuerte presencia militar. En ocasiones el ejército interviene en el proceso político. 4. Apariencia de acato al constitucionalismo. La constitución deja de ser un instrumento de limitación a los excesos del poder y se convierte en un vehículo de control a la población civil. 5. Claro dominio político de un partido en particular, aunque puede existir competencia de otros partidos. 6. Participación popular controlada, de tal manera que se apoya la votación en temas de interés para el régimen, y se desalienta en temas desfavorables. 7. Apoyo selectivo a grupos de interés, siempre y cuando estos beneficien o colaboren con las aspiraciones del régimen. 8. Implementación de políticas de liberalismo económico.
Si de algo pudiera servir esta perorata sería para mantenernos alerta. El autoritarismo se disfraza de abnegación, pero encubre a un tirano irracional que ejerce abusivamente el poder y por lo general se rehúsa a abandonarlo. La historia los ha ido reseñando, casi todos creyeron haber sido portadores de monumentales ideas y formidables testículos.
berthicaramos @gmail.com

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