miércoles, 26 de enero de 2011

De Bertha C. Ramos. Réquiem para hombre y mujer que tuvieron un encuentro perfecto.

Mujer era mujer de pasos cortos, y una heredada aversión por los almanaques y las fotografías de los documentos de identidad. Era mujer de bajas pasiones (literalmente) aunque por cobardía, lo disimulaba bien. Sus pequeños pies eran la medida de sus razonamientos. Por principios -o por alguna prehistórica conversación escuchada a media voz- sólo le interesaban los peregrinos y aunque no era definitivo, prefería que ellos fueran israelíes, escoceses o escandinavos. También le gustaba escuchar a Chopin mientras iba al inodoro. Parecía contradictorio, pero habiéndola tratado, era posible entender esta alianza entre la caca y los matices. Hombre era hombre solitario y de franca voluntad por invasiones y victorias. No era casualidad su desarraigo, era una predestinación y un camino sangriento. Ella lo había estado esperando a pesar de otros hombres y otros penes (a veces usaba palabras más sonoras, respaldadas por variables sonrisas). El encuentro fue perfecto. El mes, el día y la hora hicieron la coincidencia mientras cruzaban un puente. Perfecta la soledad que transpiraban en el sopor del verano. Perfecto el olor del río, y la luna, una pestaña. Perfecto el acoplamiento entre sus palabras y sus silencios. No hubo necesidad de galanteos ni reverencias ni de adulaciones o asombros. Hombre supo que conocía de antemano sus metas, sus intenciones y sus femeninas vértebras lumbares. También su modo de cosechar albaricoques. Mujer supo de sus ruinas, su lengua aterciopelada y su masculino miedo a los cañones. También de su juramento de profanar todo escudo. Habrían seguido de largo si no hubieran entendido, en ese instante, que un corazón es un símbolo primordial y amor la primera palabra gruesa que pronunció la especie. Por eso se detuvieron esa noche. Al alba se despidieron prestos, porque  hombre soñaba con demasiadas búsquedas y mujer con pocos encuentros.  
cuentosdeBCRamos. De Hombre Macho y Mujer Hembra con cierta dificultad para entenderse.
Kathe Kollwitz, El Beso.

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