domingo, 13 de marzo de 2011

De Bertha C Ramos. El Nobel.

Latino Buitrón no es marica, si fuera marica tendría una cautelosa petulancia de luciérnagas y una sofisticada interpretación del universo y una ligera coloración agazapada entre las yemas de los dedos. Pero hay algo que los sábados lo lleva a internarse en un sendero que se interna en un manglar que se interna en la Bahía de los Difuntos y desemboca en la playa. Allí, cuando se le encara al mar, el célebre ganador del premio Nobel de la Paz de mil novecientos setenta y dos, se despoja de su traje de abogado y se pone una tanguita brasilera de magníficos volantes que la brisa atolondrada de la tarde zarandea alegremente; y mientras pinta de carmín sus labios atrapamoscas, despliega una multitud de saturados aleteos y llantos ensortijados y tiembla como una hojita de naranjo al sonido de un violín. Latino Buitrón es un hombre, si no fuera hombre no tendría esa apelmazada redundancia de temores, ni esa beligerancia autorizada, ni ese bárbaro entripado alrededor de la garganta; ni ese algo que no le gusta y que nunca deja en paz al premio Nobel de la Paz…
cuentosdeBCRamos. De Ligeras historias.

2 comentarios:

  1. Nobel de literatura, pregunto, puedes poner el link de facebook o twitter? para poner "like" o retuitear tus maravillas.
    Gracias!

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