domingo, 23 de septiembre de 2012

TENTACIÓN. Por Bertha C Ramos.


María tuvo la sospecha que quien la estaba observando desde la puerta entreabierta, era el Diablo. Por su fino porte de caballero medieval. Por sus académicas emisiones de testosterona. Por su piel encendida y sus dientes impulsivos. Porque solo un  hombre reconciliado con su destino satánico, podría mirar a una mujer con tanta condescendencia y tanto amor. Porque de haberlo imaginado tantas noches ya le resultaba familiar, y porque de haberse aterrorizado tantas veces, María ya lo estaba esperando.
Le habló despacio, temiendo que únicamente Él pudiera comprender en arameo.
¿Quién eres?
-No soy.
¿De donde vienes?
-No vengo.
¿A dónde vas?
-No voy.
¿Cómo te llamas?
-Me llaman. Siempre me llaman.
Entonces María supo que sí era Él y le dijo que entrara. El Diablo no se resistió a la tentación, y no más atravesado el umbral ya era corporalmente un Diablo; dicen quienes coincidieron con ese acontecimiento, que ni antes ni después ha habido en la historia de la humanidad una mujer más feliz que María. Ni tampoco un Diablo.
cuentosdeBerthaCRamos.
Obra de Oswaldo Guayasamín.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...