sábado, 30 de junio de 2012

De José Saramago. En la isla a veces habitada.

En la isla a veces habitada de lo que somos, hay noches, mañanas y madrugadas en las que no necesitamos morir.
Entonces sabemos todo lo que fue y será.
El mundo aparece explicado definitivamente y nos invade una gran serenidad, y se dicen las palabras que la significan.
Levantamos un puñado de tierra y lo apretamos entre las manos.
Con dulzura.
Ahí se encierra toda la verdad soportable: el contorno, el deseo y los límites.
Podemos decir entonces que somos libres, con la paz y la sonrisa de quien se reconoce y viajó infatigable alrededor del mundo, porque mordió el alma hasta sus huesos.
Liberemos lentamente la tierra donde ocurren milagros como el agua, la piedra y la raíz.
Cada uno de nosotros es de momento la vida.
Que eso nos baste.
José Saramago en Probablemente alegría.

viernes, 29 de junio de 2012

De Óscar Hahn. Cajones.

Se abrieron todos los cajones
de los muebles que había en la casa
Saltaron por el aire
las cosas que estaban adentro
como si una caterva
de demonios enloquecidos
buscaran algo en su interior
Yacían las cosas desparramadas por el suelo
crujían los cajones vacíos
Ave María Purísima exclamé persignándome
Y una voz surgida de no sé dónde dijo:
sin pecado concebida
Y de nuevo saltaron las cosas por el aire
y regresaron al lugar de donde habían salido
Todo volvió a la normalidad
Excepto ese cajón que aún permanece abierto
y que parece una boca de lobo

jueves, 28 de junio de 2012

De Roberto Juarróz. Segunda poesía vertical.

El centro no es un punto.
Si lo fuera, resultaría fácil acertarlo.
No es ni siquiera la reducción de un punto a su infinito.
El centro es una ausencia,
de punto, de infinito y aun de ausencia
y sólo se acierta con ausencia.
Mírame después que te hayas ido,
aunque yo esté recién cuando me vaya.
Ahora el centro me ha enseñado a no estar,
pero más tarde el centro estará aquí.

De Roberto Juarróz. Poesía vertical.

Hay que caer y no se puede elegir dónde.
Pero hay cierta forma del viento en los cabellos,
cierta pausa del golpe,
cierta esquina del brazo
que podemos torcer mientras caemos.
Es tan sólo el extremo de un signo,
la punta sin pensar de un pensamiento.
Pero basta para evitar el fondo avaro de unas manos
y la miseria azul de un Dios desierto.
Se trata de doblar algo más que una coma
en un texto que no podemos corregir.

De Ch’ang Kuo Fan. Cumpleaños.

Más de treinta años han pasado ante mí,
raudos como caballos desbocados.
También yo he estado yendo de acá para allá.
corriendo de un extremo a otro
del país. Me gustaría encontrarme en la
casa en que nací, a mil cordilleras
de distancia. Como hojas doradas al final
del verano, ya me han aparecido
algunas canas. Todos mis viajes han sido
meras huellas en la arena llevada
por el viento. He acumulado saber como
una bola de nieve. He cruzado
montañas, he pasado exámenes y he dictado
conferencias eruditas. ¿Y de qué
me ha servido? Más me habría valido quedarme
en casa cultivando melones imperiales.

miércoles, 27 de junio de 2012

DE LO QUE HABLA!!! Roberto Carlos.

FESTIVAL DE POESÍA, MEDELLÍN.

              UN GRAN PAÍS

Vivo en un país tan grande que todo queda lejos
                la educación,
                la comida,
                la salud,
                la vivienda.

Tan extenso es mi país
que la justicia no alcanza para todos.

Lina Zerón, México.

lunes, 25 de junio de 2012

De Manuel Bandeira. Momento en un café.

Cuando el entierro pasó
Los hombres que estaban en el café
Se sacaron el sombrero maquinalmente
Saludaron al muerto distraídos
Todos estaban vueltos hacia la vida
Absortos en la vida
Confiados en la vida.

Pero uno se descubrió con un ademán amplio y demorado
Mirando el cajón largamente
Ése sabía que la vida es una agitación feroz y sin finalidad
Que la vida es traición
Y saludaba la materia que pasaba
Liberada para siempre del alma muerta.

De Clifton Ross. ¿Qué hay de nuevo?

Como una canción que se renueva cada vez que se canta,
los días pasan por las semanas
como peregrinos, cada uno con un rostro único y asombrado,
y las semanas marchan como tropa a la guerra,
caras talladas por las sombrías manos del miedo
mientras doce tribus construyen una montaña de piedra.
Traducción de Diego Sequera

miércoles, 20 de junio de 2012

De Tomás Segovia. Variaciones de la nostalgia en verano.


5
No
         no volver
No deshacer la vida
No quemar su maleza desvalida
Para dejar visible una mirada
Para la cual mirarme es mirar nada

No amar la réplica de lo que era
Amar su ausencia verdadera
Viva en la llaga y viva en el presente
Ir habitado desoladamente.

Haikú. De Yosa Buson.


Cuando sopla del oeste
se amontonan en el este
las hojas del otoño


lunes, 18 de junio de 2012

De Oscar Hahn. El encuentro.


Anoche soñé con mi padre muerto
venía caminando por un largo sendero
y traía una flor en la mano
Nos abrazamos en el umbral
que separa la vida de la muerte
Me preguntó
que cómo había llegado hasta ahí
que si había cruzado el Aqueronte
Te he esperado toda la muerte dijo mi padre
y te seguiré esperando
Y se alejó por el largo sendero
con su flor en la mano

DE LO QUE HABLA


Fotografía: María Alejandra Rodríguez.

domingo, 17 de junio de 2012

Reformas. Por Bertha C Ramos.



Apuntes para un poema que nunca se podrá escribir
VI
En este país puedes decir lo que quieras
porque de todas formas nadie te escuchará;
estás a salvo: en este país puedes intentar escribir
el poema que nunca podrá ser escrito;
el poema que no inventa
nada y no excusa nada;
porque tu te inventas y te excusas cada día.

En otros lugares, este poema no es una invención.
En otros lugares, este poema necesita valor.
En otros lugares, este poema debe ser escrito
porque los poetas ya están muertos.

En otros lugares, debes escribir este poema
como si ya estuvieras muerta,
como si nada más pudiera hacerse
o decirse para salvarte.

En otros lugares debes escribir este poema
porque ya no se puede hacer nada más. 
Margaret Atwood.

viernes, 15 de junio de 2012

DE LO QUE HABLA




















Edu Barbero. Angelus (plegaria para una crisis)

De W.B. Yeats. La elección.

El intelecto del hombre está obligado a elegir
la perfección de la vida o la del trabajo,
y si toma la segunda debe rechazar
una mansión celeste, furioso en las sombras.
Cuando toda esa historia ha terminado, ¿qué noticias hay?
Con suerte o sin ella el trabajo su marca ha dejado:
esa vieja perplejidad, monedero vacío,
o la vanidad del día, arrepentimiento de la noche.
De La escalera de caracol y otros poemas.

jueves, 14 de junio de 2012

De Samuel Beckett. El Innombrable.

“Mi camino no es una espiral, también en esto me engañé, sino giros irregulares, unas veces bruscos y breves, como valseando, otras de una amplitud de parábola, abarcando turbas enteras, y otras entre las dos, en alguna parte, y orientados invariablemente no importa cómo, según el pánico del momento.”
De Samuel Beckett en El Innombrable.

miércoles, 13 de junio de 2012

De Margaret Atwood. Pequeños poemas para el solsticio de invierno.

7
Este poema es luctuoso
y tierno y está lleno
de quejas: ¿dónde estabas
cuando me hacías falta?

Quisiera hacer
un ramo de hermosas palabras limpias,
para entregártelo y marcharme,
misión cumplida. Pero no puedo
hacerlo. Éste es el día más corto
del año, encogido,
varicoso y gélido, sordomudo.
Esa de la esquina soy yo, con aguanieve
hasta el cuello, sin palabras. ¿Dónde estás?

De Tomás González. La luz difícil.

“Es la última vez que como mazorcas asadas y me siento bajo el sol en el Parque Nacional. Muchas cosas verán la luz siempre en mi corazón: este parque; el Central Park; el jardín Botánico de Brooklyn; las esculturas de Rodin del Museo de Brooklyn; el mar de Coney Island; la luz de la Guajira; la luz de Islamorada, en los Cayos; la luz del Medellín de mi infancia; los cerros orientales de Bogotá; el mar de El Farito, en Miami, cuando el huracán aún no le había arrancado los bellísimos pinos australianos que allí había; los cormoranes que se posaban en esos pinos; la sonrisa de Sara; la sonrisa de Venus y de los hijos de Venus; los bancos de peces verdes del East River; los ojos brillantes, inteligentísimos, de Jacobo; la voz musical de James; Debrah toda (es pequeña); los tatuajes de Pablo, nuestro hombrón ilustrado, que es estable como una roca; y los dedos largos de Arturo, tan parecidos a los míos.
           Todo eso, con todo detalle, aquí conmigo."
De Tomás González en La luz difícil.

lunes, 11 de junio de 2012

De Margaret Atwood. Pequeños poemas para el solsticio de invierno.

2
La caída libre
es caer, pero al menos es
libre. Ni siquiera sé
si salté o me empujaron,
pero no importa ahora
que estoy aquí arriba. No hay alas
ni red, pero por un instante
hay una magnífica
vista: el mar,
una línea de olas, acantilados pardos
con mechones de maleza, tu cara
vuelta hacia arriba, un cero blanco.
Ojalá supiera
si vas a cazar o sólo a mirar.

domingo, 10 de junio de 2012

De Ana María Shua. La lucha con el ángel.

Vergüenza de aquel que cree haber luchado con el Ángel y descubre, revisando el cadáver, que acaba de vencer a un asaltante callejero. Por eso es mejor no resistirse tanto, mantener la ilusión, ser derrotado.

De Julia Prilutzky. Enumeración final.

Y así llega el momento del recuento.
Cuando existir, es solo una memoria,
cuando la vida es una dilatada
y miserable conjunción de cosas.
Una trastienda mágica y siniestra
con sus falsos dorados y sus pompas
desgastadas, opacas por el polvo.
Ah, podría llorar tremendamente
frente a esta multitud vertiginosa
de objetos sin nacer, que se deslizan
sin saber quién los nombra.
Y prosiguen dispersos, derramados,
y chocan, y se ignoran.
Yo tomo los recuerdos en las manos
y los dejo caer. Y ya no importa.

Fragmento de Enumeración final.

De Tomás González. Fragmento

Este es el fondo. A cada una de las piedras la
      golpea el agua,
y cada una, piedra y agua, fluyen juntas y
      forman esa forma que no tiene nombre,
pues es justo ahí donde se acaban las palabras.

Tomás González en La luz difícil.

Débora. Por Bertha C Ramos.



La República, obra de Débora Arango.
Fotografía de Carlos Tobón, 1997.

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