sábado, 21 de diciembre de 2013

De SUSANA THÉNON. Quién.


Quién…
¿Quién caerá primero?
¿Quién estará solo
primero?
¿Quién
se resistirá
inútilmente
al cielo que avanza?

De Edad sin tregua, 1958.

DE LO VARIABLE... Por Bertha C Ramos.

De ROBERTO JUARRÓZ. Poesía vertical.

Hoy no he hecho nada.
Pero muchas cosas se hicieron en mí.
Pájaros que no existen
encontraron su nido.
Sombras que tal vez existan
hallaron sus cuerpos.
Palabras que existen
recobraron su silencio.
No hacer nada
salva a veces el equilibrio del mundo,
al lograr que también algo pese
en el platillo vacío de la balanza.

De ALEJANDRA PIZARNIK. Pequeños poemas en prosa.

Se cerró el sol, se cerró el sentido del sol, se iluminó el sentido de cerrarse.

Llega un día en que la poesía se hace sin lenguaje, día en que se convocan los grandes y pequeños deseos diseminados en los versos, reunidos de súbito en dos ojos, los mismos que
tanto alababa en la frenética ausencia de la página en blanco.

Enamorada de las palabras que crean noches pequeñas en lo increado del día y su vacío feroz.

jueves, 12 de diciembre de 2013

EL MÉDIUM. Por Bertha C Ramos.



El martirio de San Sebastián, en La leyenda del sueño, retrospectiva del maestro Álvaro Barrios en el Museo de Arte del Banco de la República. Bogotá, noviembre 2013.

lunes, 11 de noviembre de 2013

MAMÁ Y PAPÁ. Por Bertha C Ramos.


Mamá creyó que casarse con Papá era algo así como preparar un café con leche. Claro que ella tenía una versión infantil de lo que es preparar un café con leche.
Mamá creyó que tener sexo con Papá era algo semejante a jugar con una coca. Claro que ella prefería conservar la lectura infantil de jugar coca.
Mamá creyó que tener hijos de Papá era algo parecido a poner huevos. Claro que ella realizaba un análisis infantil de lo que es poner huevos.
Mamá creyó que criar una familia con Papá era como tejer una bufanda. Claro que ella tenía una aversión infantil por una cosa tan insustancial como esa de tejer una bufanda.
Mamá creyó que envejecer con Papá era como vaciar las papeleras de los baños diariamente. Claro que, cuando comenzó a pensar en ello, ya ella tenía una interpretación adulta de lo que es vaciar las papeleras de los baños y por eso Papá tuvo que irse de la casa.
Quién sabe si ya Papá habrá muerto.

CuentosdeBCRamos. De Los nudos falsos.
Eduard Munch. Vampiro, 1894.

viernes, 1 de noviembre de 2013

De Bertha C Ramos. ABUELA.

A Lavinia, una abuela de esas que se resisten a olvidar que son mujeres, le ha dado por pedir cita en la EPS cada vez que le recuerdan que es abuela. Llegado el día de la consulta, Lavinia pone una begonia roja en la solapa de su sastre y se dirige coquetamente al consultorio, intercalando el traqueteo de sus tacones con los quejidos provenientes de sus vísceras, y los trémulos suspiros que arroja su corazón; y una vez apoltronada en una silla con la misma propiedad con que se sienta en la terraza de su casa, se dispone a conversar y a intercambiar testimonios con todo el que va ingresando a la sala de espera. De tanto haber coincidido con los asiduos usuarios del sistema de salud, decidieron conformar un grupo de integración al que llamaron Sobrevivientes, en el que se puede hablar de enfermedades y todo lo que se dice es confidencial. A veces matan el tiempo comparando sus dolencias y canjeando pastillitas de medicamentos genéricos, al tiempo que se divierten enumerando sus síntomas virulentos. Lavinia les ha mostrado sin aspavientos el anómalo lunar que, como una gota de fango, le mancilló la entrepierna, y ha descrito entusiasmada las virtudes de nacer con un corazón gigante. -En Houston me aseguraron que fue por haberlo usado más de la cuenta- dijo la última vez con cara de abuela buena, y se puso a declamar “Este es mi corazón. Mi enamorado corazón, delirante todavía” de la poetisa barranquillera Meira del Mar. Ese día Lavinia estuvo seductora; más cordial que de costumbre. Tal vez más interesada en las desdichas humanas. Cedió su turno varias veces a lo largo de la tarde. Altruista, como si fuera una voluntaria de la Cruz Roja Colombiana. Sin embargo, con ese cabello lacio y arreglado más bien parecía una ambigua funcionaria de UNICEF. Era ya de noche cuando Lavinia entró al consultorio tan inquieta, que en lugar de utilizar fonendoscopio el médico la auscultó con un amperímetro. Nadie hubiera imaginado que la muerte tenía rostros tan insólitos. Menos ella. Se levantó de la camilla como parándose de la mesa del casino, se enderezó la begonia, y emprendió el regreso a casa sabiendo que ni lunar, ni el corazón, determinarían su hora. 

Bertha C Ramos. De Ligeras historias.
Egon Schiele. Wally in red blouse with raised knees.

miércoles, 23 de octubre de 2013

PERLA. Por Bertha C Ramos.

Cuando Perla era una adolescente murió momentáneamente debido a una disfunción respiratoria. De lo sucedido, le quedó el ligero recuerdo de tener los oídos taponados con gasa quirúrgica, y que los mocos le sabían a jugo de tamarindo. Durante el vertiginoso tránsito circular alcanzó a comprender que la primera hora, la que separa días y noches, es la más oscura y la más equivocada, porque en justicia la primera hora de los hombres debería ser siempre la primera luz. Pudo también comprobar que eso que se dice de que nacimos para morir en una fecha precisa tiene mucho de lógico, pero poco de cierto. Morimos a cada rato; al final de todo acto consciente, de todo roce de dicha, de cada asomo de envidia y de cada razonamiento. Desde entonces Perla dejó tanta propensión a reflexionar y decidió ser una mujer común y corriente. Una mujer de las que se casan con un tipo adinerado, alto simpático y tonto. Mejor si es un congresista, un concejal o un diputado. Una mujer de las que prefieren hijos de aspecto nórdico y mirada paleolítica; de aquellas que no envejecen, ni les traquean las rodillas cuando trotan, ni se les caen las tetas gradualmente. Una mujer dispuesta a hacerle honor a su nombre en todo momento. Una Perlita.
Isabel II. 1851. Óleo sobre lienzo. Obra de Federico de Madrazo.
CuentosbrevesBCRamos. De Ligeras Historias. 

martes, 22 de octubre de 2013

CAMPANARIO. Por Bertha C Ramos.


Al matrimonio Rebéiz, una pareja de ancianos millonarios que vivía en un piso alto, les quedaba el campanario de una iglesia muy cerca de la ventana del salón principal. De manera que, cuando tañían diariamente las campanitas medianas que invitaban a la misa, ya estaban acostumbrados al temblor de las porcelanas chinas y al vaivén de los jarrones de cerámica francesa. De igual forma, ya se habían adaptado a que las arañas de murano tintinearan con el repique meticuloso de las campanas del Ángelus, y a que se regara el té sobre los platitos de la vajilla Royal Doulton, con los tres golpes enérgicos que, para el toque de almas, daba la campana grande. Pero cuando había un entierro y las campanas repicaban simultáneamente, la casa se estremecía y Don Finito Rebéiz enderezaba la espalda, encendía la chimenea y paraba las orejas. Sólo en aquellos momentos parecía interesarse en las cosas que pasaban por fuera de los fastuosos interiores de su casa. Si el difunto había sido una mujer, al acabarse el rebato dos toques estremecían las callejuelas del barrio; pero si había sido un hombre, tres golpes extraordinarios que salían del campanario desprendían los retoños de los mangos y sacudían el corazón de don Finito, causándole un tic nervioso; un movimiento de hombros con que el cuerpo parecía repetir ya no me importa, que él lograba disipar con medicamentos antialérgicos e infusiones homeopáticas, recostado a la ventana que miraba hacia la torre de la iglesia. El día en que murió la esposa de don Finito el espasmo fue tan fuerte que tuvieron que amarrarlo a su sillón de terciopelo. Ahí estuvo tres semanas tomando Loratadina, tras las cuales insistió en que llamaran a un notario para legar su fortuna a la Santa Madre Iglesia Católica, Apostólica y Romana, bajo condición de desmontar las estridentes campanas que estaban desintegrando su valiosa colección de mariposas. Desde entonces, en La Torre de Pompeya han olvidado las misas y que la gente se muere. Inclusive Don Finito.

CuentosdeBCRamos De La Torre de Pompeya. 
 Los campanarios de Laón (1911), de R. Delaunay

jueves, 17 de octubre de 2013

De ROBERTO JUARRÓZ. Octava poesía vertical.

45 
 La parte de sí
que hay en el no
y la parte de no
que hay en el sí
se separan a veces de sus cauces
y se unen en otro
que ya no es sí ni no.

Por ese cauce corre el río
de los cristales más despiertos.

jueves, 10 de octubre de 2013

NOBEL PARA EL RELATO BREVE: ALICE MUNRO


Manual de uso: Alice Munro. Lo que dicen por ahí sobre Alice Munro por Elena Medel

“Ama de casa encuentra tiempo para escribir relatos”. Así despachó The Vancouver Sun la entonces incipiente carrera de Alice Munro (Ontario, 1931). Había cumplido el sueño de la Woolf: criaba a sus tres hijas y trabajaba en la librería familiar, pero a la hora de la siesta se encerraba en su habitación propia, y mutaba entre Chéjov y el realismo vecino

De GIOVANNI QUESSEP. Mientras cae el otoño.

Nosotros esperamos 
envueltos por las hojas doradas. 
El mundo no acaba en el atardecer, 
y solamente los sueños 
tienen su límite en las cosas. 
El tiempo nos conduce 
por su laberinto de hojas en blanco 
mientras cae el otoño 
al patio de nuestra casa. 
Envueltos por la niebla incesante 
seguimos esperando: 
La nostalgia es vivir sin recordar 
de qué palabra fuimos inventados.

jueves, 3 de octubre de 2013

De BASHÔ



¿Por qué será
Que envejezco este otoño?
Van aves por las nubes.
Fotografía BCRamos. Lluvia acercándose a Barranquilla.

De IDEA VILARIÑO. Eso.

Mi cansancio
mi angustia
mi alegría
mi pavor
mi humildad
mis noches todas
mi nostalgia del año
mil novecientos treinta
mi sentido común
mi rebeldía.

Mi desdén
mi crueldad y mi congoja
mi abandono
mi llanto
mi agonía
mi herencia irrenunciable y dolorosa
mi sufrimiento
en fin
mi pobre vida.

miércoles, 2 de octubre de 2013

De ÁLVARO MUTIS. Cada poema.

Cada poema un pájaro que huye
del sitio señalado por la plaga.
Cada poema un traje de la muerte
por las calles y plazas inundadas
en la cera letal de los vencidos.
Cada poema un paso hacia la muerte,
una falsa moneda de rescate,
un tiro al blanco en medio de la noche
horadando los puentes sobre el río,
cuyas dormidas aguas viajan
de la vieja ciudad hacia los campos
donde el día prepara sus hogueras.
Cada poema un tacto yerto
del que yace en la losa de las clínicas,
un ávido anzuelo que recorre
el limo blando de las sepulturas.
Cada poema un lento naufragio del deseo,
un crujir de los mástiles y jarcias
que sostienen el peso de la vida.
Cada poema un estruendo de lienzos que derrumban
sobre el rugir helado de las aguas
el albo aparejo del velamen.
Cada poema invadiendo y desgarrando
la amarga telaraña del hastío.
Cada poema nace de un ciego centinela
que grita al hondo hueco de la noche
el santo y seña de su desventura.
Agua de sueño, fuente de ceniza,
piedra porosa de los mataderos,
madera en sombra de las siemprevivas,
metal que dobla por los condenados,
aceite funeral de doble filo,
cotidiano sudario del poeta,
cada poema esparce sobre el mundo
el agrio cereal de la agonía.

De RÓMULO BUSTOS AGUIRRE. De la forma de Dios.

Dios no es un círculo
Más bien, una ambigua elipse
un raro animal de dos cabezas
Dos espaldas
dos sexos
dos bocas
dos respiraciones
dos lenguas
De su palabra siamesa
brota el vértigo del mundo

lunes, 23 de septiembre de 2013

ADIÓS A ÁLVARO MUTIS.

Si oyes correr el agua 

Si oyes correr el agua en las acequias,
su manso sueño pasar entre penumbras y musgos,
con el apagado sonido de algo
que tiende a demorarse en la sombra vegetal.
Si tienes suerte y preservas ese instante
con el temblor de los helechos que no cesa,
con el atónito limo que se debate
en el cauce inmutable y siempre en viaje.
Si tienes la paciencia del guijarro,
su voz callada, su gris acento sin aristas,
y aguardas hasta que la luz haga su entrada,
es bueno que sepas que allí van a llamarte
con un nombre nunca antes pronunciado. 
Toda la ardua armonía del mundo
es probable que entonces te sea revelada,
pero sólo por esta vez.
¿Sabrás, acaso, descifrarla en el rumor del agua
que se evade sin remedio y para siempre?

domingo, 15 de septiembre de 2013

¡SUCRISTO! Por Bertha C Ramos.


Cassius Marcellus Coolidge. Amberes (1844)-Nueva York (1934).

De RÓMULO BUSTOS AGUIRRE. El nombre.

No me contiene este nombre
Quisiera un nombre de muchas sílabas
En él no caben el ramaje sin árbol de mi fe
ni los recuerdos que tampoco tendré mañana
Quisiera un nombre como mi capa de juegos
De muchas habitaciones y paisajes como mi casa de juegos
No me puedo refugiar en su silencio
Siempre me queda afuera el pie
o la oreja izquierda
Y por allí sigue caminando, zumbando el mundo

De LEÓN FELIPE. Cómo ha de ser tu voz

Ten una voz, mujer,
que pueda
decir mis versos
y pueda
volverme sin enojo, cuando sueñe
desde el cielo a la tierra...
Ten una voz, mujer,
que cuando me despierte no me hiera...
Ten una voz, mujer, que no haga daño
cuando me pregunte: ¿qué piensas?
Ten una voz, mujer,
que pueda
cuando yo esté contando
las estrellas
decirme de tal modo
¿qué cuentas?
que al volver hacia ti los ojos
crea
que pasé contando
de una estrella
a
otra estrella.
Ten una voz, mujer, que sea
cordial como mi verso
y clara como una estrella.

viernes, 13 de septiembre de 2013

De ÁLVARO MUTIS. Sonata 2

Por los árboles quemados después de la tormenta.
Por las lodosas aguas del delta.
Por lo que hay de persistente en cada día.
Por el alba de las oraciones.
Por lo que tienen ciertas hojas
en sus venas color de agua
profunda y en sombra.
Por el recuerdo de esa breve felicidad
ya olvidada
y que fuera alimento de tantos años sin nombre.
Por tu voz de ronca madreperla.
Por tus noches por las que pasa la vida
en un galope de sangre y sueño
Por lo que eres ahora para mí.
Por lo que serás en el desorden de la muerte.
Por eso te guardo a mi lado
como la sombra de una ilusoria esperanza.

De "Los trabajos perdidos"

CELIA!! TU VOZ.

De BASHÔ.


Llega el otoño:
El mar y el campo
Tienen el mismo verde.

Fotografía: Otoño en Colonia del Sacramento, Uruguay


jueves, 12 de septiembre de 2013

martes, 10 de septiembre de 2013

De RÓMULO BUSTOS AGUIRRE. El perplejo.

Lleva el alma de regreso a casa aconseja
el sabio tibetano
Y si el alma extravía los pasos en el camino
Y si no hay camino
Y si no hay casa
Y si no hay alma que llevar de regreso a casa

martes, 27 de agosto de 2013

De RÓMULO BUSTOS AGUIRRE. Crónica del sueño.


Si bajara los párpados lentamente con el recuerdo del color amarillo
caerían las frutas más altas de los árboles
Si anudara los dedos sobre la espalda se detendría el viento
y vería sus alas y la red invisible con que envuelve las hojas y las arrastra
Si diera un paso hacia atrás estaría otra vez en la otra tarde
y vería a la madre en la blanca ceremonia de las sábanas
Si peinara hacia adelante mis cabellos crecería el agua de los espejos
y se ahogarían todas las imágenes
Si soplara sobre mi mano cerrada dejando un ojo de aire
se abriría un ojo de aire y por allí pasaría un barco o una manada de caballos
Si agitara los brazos estaría en el cielo de los barriletes y los pájaros
Si ahora me diera una vuelta sobre el cuerpo ¿en qué otro sueño despertaría?
(a Deisy
a Dalmiro)

lunes, 26 de agosto de 2013

De BERTHA C RAMOS. Poeta.


Cayetano era un poeta. Cayetano cabalgaba contrariado cada noche, acorralado por palabras pesarosas y precisas para hacer reminiscencia de alegóricas imágenes que aullaban, pataleaban, percutían, lo provocaban, lo hostigaban, lo golpeaban.
Cayetano se internaba en el espacio tenebroso, pegajoso y resbaloso de las voces protegidas, censuradas, ignoradas, y las iba sonsacando y las iba poseyendo una tras otra, suavizando ese amargor y esa dureza, y se esmeraba en presentarlas dulcecitas, desarmadas, pregonando cosas bellas mentirosas. Cayetano era un zahorí. Asumía su destino doloroso, desastroso, de saberlas saboreando su suplicio, sin embargo, Cayetano las buscaba, las rondaba, las rodeaba, las rogaba, las lidiaba aún sabiendo que sería sacrificado, aniquilado, desahuciado; sin embargo, Cayetano las buscaba, las rondaba, las rodeaba, las rogaba, las lidiaba. Cayetano era un poeta.
Una noche interminable en que estaba desvelado, conectado, iluminado, vio venir envuelta en aires de grandeza, inasible, enigmática, excluyente, continente, impronunciable, a la madre de los crueles garabatos. Detrás de ella un agujero. Desde entonces, empezaron a olvidársele palabras pesarosas y precisas para hacer reminiscencia de alegóricas imágenes que aullaban, pataleaban, percutían, lo provocaban, lo hostigaban, lo golpeaban. Cayetano ya no ha vuelto a cabalgar y se duerme cabizbajo cada noche sin oficio.
María Izquierdo, Hombre con caballo (1932)

De ÁLVARO MUTIS. Diez Lieder.

V
Desciendes por el río.
La barca se abre paso
entre los juncos.
El golpe en la orilla
anuncia el término del viaje.
Bien es que recuerdes
que allí esperé,
vanamente,
sin pausa ni sueño.
Allí esperé,
tiempo suspendido
gastando su abolida materia.
Inútil la espera,
inútiles el viaje
y el navío.
Sólo existieron
el áspero vacío,
en la improbable vida
que se nutre
de la estéril materia
de otros años
.

EL CARIBE CUENTA 2013. Barranquilla se llena de cuenteros.


Del 25 al 31 de agosto en Barranquilla

Sabor Barranquilla 2013. ¿Cómo aproximarnos al estudio de las tradiciones alimentarias y culinarias en el pasado y así poder reconstruir cómo y porqué han cambiado?.



La arqueóloga Elizabeth Ramos durante su intervención en Sabor Barranquilla.




Tres historias y el descubrimiento de la nueva Shakira. Por Alba Pérez del Río

sábado, 24 de agosto de 2013

TEXTOS AFRICANOS


Para hacer llover a voluntad
Ceñid un sapo con un haz de hebras de hilos blancos y negros. Atadle un cordel en las patas lo suficientemente recio para que pueda fijarse en una pequeña estaca plantada en un claro del bosque. Instantes después, la lluvia empezará a caer, acompañada del granizo que cortará el cordel y liberará el batracio.
Dominique Traoré
Comment le Noir se soigne-t-il ou médecine et magie africaines.

DE FOTOGRAFÍAS Y TEXTOS


Nubes
Señales enviadas
desde un ya perdido país
en la delgada lengua del humo
Rómulo Bustos Aguirre
Nubes sobre el Río Magdalena. Fotografía BCRamos.

Quilla. Por Bertha C Ramos.


Parque Santander, Barranquilla.

miércoles, 7 de agosto de 2013

De MARÍA MERCEDES CARRANZA. La Patria.

Esta casa de espesas paredes coloniales
y un patio de azaleas muy decimonónico
hace varios siglos que se viene abajo.
Como si nada las personas van y vienen
por las habitaciones en ruina,
hacen el amor, bailan, escriben cartas.
A menudo silban balas o es tal vez el viento
que silba a través del techo desfondado.
En esta casa los vivos duermen con los muertos,
imitan sus costumbres, repiten sus gestos
y cuando cantan, cantan sus fracasos.
Todo es ruina en esta casa,
están en ruina el abrazo y la música,
el destino, cada mañana, la risa son ruina;
las lágrimas, el silencio, los sueños.
Las ventanas muestran paisajes destruidos,
carne y ceniza se confunden en las caras,
en las bocas las palabras se revuelven con miedo.
En esta casa todos estamos enterrados vivos.

martes, 6 de agosto de 2013

De EDUARDO GALEANO. Los Nadies.


Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.

Hombre a orillas del Canal del Dique, Santa Lucía, Atlántico, Colombia. Fotografia, BCRamos.

lunes, 5 de agosto de 2013

De Roberto Juarróz. TERCERA POESÍA VERTICAL. POEMAS DE OTREDAD.

7
¿Por qué las hojas ocupan el lugar de las hojas
y no el que queda entre las hojas?
¿Por qué tu mirada ocupa el hueco que está delante de la razón
y no el que está detrás?
¿Por qué recuerdas que la luz se muere
y en cambio olvidas que también muere la sombra?
¿Por qué se afina el corazón del aire
hasta que la canción se vuelve otro vacío en el vacío?
¿Por qué no callas en el sitio exacto
donde morir es la presencia justa
suspendida del árbol de vivirse?
¿Por qué estas rayas donde el cuerpo cesa
y no otro cuerpo y otro cuerpo y otro?
¿Por qué esta curva del porqué y no el signo
de una recta sin fin y un punto encima?
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