martes, 5 de febrero de 2013

De BERTHA C RAMOS. Amor propio bajo el sol del trópico.


Nena Aristizábal es una mujer de convicciones ordinarias e ideas extraordinarias, capaz de trepar las empinadas laderas del Himalaya agarrada de las uñas. El día de su cumpleaños le enviaron un obsequio envuelto en papel dorado, y Nena lo abrió con la pulcritud de un entomólogo. Aunque era un magnífico pañolón de seda púrpura, lo que a ella la sedujo fue la gracia del papel. Lo dobló a manera de sobre e introdujo en él sus llaves, sus laminillas de polvo de arroz, sus anteojos, la cédula y el frasco de antidepresivos. Enseguida se lo acomodó bajo el antebrazo, y salió a la calle diciendo que era la cartera más lujosa y más liviana que jamás había tenido. Se veía tan regia con su bolsa dorada y su amor propio reverberantes bajo el sol del trópico, que se pusieron de moda las carteras fabricadas con pliegos de papel de variados colores, pero, además, rescató esa aristocrática forma de llevarlas en que el codo se ve obligado a sostener un ángulo de quince grados. Fue entonces cuando Nena Aristizábal se mamó de tanta farsa y, cualquier día, uno de esos días en que salía del Cosmopolitan Club con sus amigas, sacó cuidadosamente de la bolsita dorada sus llaves, sus laminillas de polvo de arroz, sus anteojos, la cédula y el frasco de antidepresivos, e hizo con ella una bolita que tiró sin pena a un basurero. También eso se puso de moda.
cuentosdeBCRamos. De Ligeras historias.
Obra de A. Modigliani.

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