miércoles, 9 de abril de 2014

De MARGARET ATWOOD. Apuntes para un poema que nunca se podrá escribir. III


La mujer yace sobre el pavimento húmedo
bajo la luz perenne,
con las marcas de agujas en sus brazos hechas
para matar su cerebro,
y se pregunta por qué muere.
Muere porque ha hablado.
Muere por causa de la palabra.
Su cuerpo, en silencio
y sin dedos, escribe este poema.

Fotografía: Mauricio Ramírez, Tailandia.

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