domingo, 24 de enero de 2010

De Bertha C Ramos. Amigos.



Uno y Otro se hicieron amigos desde que se confesaron que la sonrisa de Diego Armando Maradona los excita. Y se guardaron el secreto. Uno es profesor de piano y oculta en su billetera una fotito de Diego haciendo pucheros. Otro es castrador de cerdos y lleva un escapulario con minúsculos escudos de Boca Juniors. Diariamente se encontraban a escondidas en un bar a intercambiar figuritas de su héroe. Cuando a Uno le pidieron el divorcio, no cabía de contento. Cuando a Otro lo sacaron de la casa, creyó que estaba en la gloria. Dos amigos separados. Escribieron largas listas de cosas que nunca hicieron cuando estuvieron casados. Planearon la libertad. Pero terminaban siempre hablando de Maradona y  lloriqueando en las tribunas del estadio comparándose el tamaño de los pies. Con nauseas. Con ganas de aborrecerse. Como si hubieran nacido Uno contra Otro. Dos hombres. Como dos tumbas cerradas. Dos amigos. Como dados en la mesa. Adjetivo y adjetivo. Dos amigos enemigos. Fueron malos tiempos aquellos. Verdaderamente malos. Cuando un hombre ya no tiene que esconderse, cuando concluye que hombre es una palabra par.
El invierno y la tristeza hicieron que Uno mandara rosas doradas a quien fuera su mujer. Fue por causa del dorado tan dorado y cegador que liberaban las rosas en medio de aquel día gris, que ella regresó con Uno. Otro se sintió feliz. Volvieron a ser amigos y a esconderse por las tardes en el bar a intercambiar figuritas de su héroe. Y brindan secretamente por la sonrisa estereotipada de Diego Armando Maradona que los excita.
CuentosdeBCRamos. (De Los nudos falsos).
Rene Magritte, Decalcomanía

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