jueves, 10 de septiembre de 2020

miércoles, 9 de septiembre de 2020

DE FOTOGRAFÍAS Y TEXTOS

 


De Ryokan:

Al ladrón

se le olvidó

la luna en la ventana. 

Ryōkan, nacido como Eizō Yamamoto, monje budista Zen, calígrafo y poeta japonés. Su poesía y caligrafía reflejan la esencia del zen.

Fotografía: Bertha C Ramos. Luna menguante de medianoche sobre los tejados de Ubud, Bali. Indonesia. 




jueves, 27 de agosto de 2020

HOMBRE MACHO Y MUJER HEMBRA CON CIERTA DIFICULTAD PARA ENTENDERSE. Bertha C Ramos.

 


HOMBRE MACHO Y MUJER HEMBRA CON CIERTA DIFICULTAD PARA ENTENDERSE

Un hombre y una mujer, famosos por ser un macho y una hembra, encajaban físicamente como las piezas de un broche. Los separaban las palabras. Hombre Macho parecía hablar ucraniano y Mujer Hembra cantonés. Una vez -de esas pocas veces que demuestran que existe la voluntad- resolvieron confesarse lo que nunca habían podido. Hombre Macho fue claro en que escogieran un sitio donde pudiera gritar sin que nadie le dijera esquizofrénico o maniático, o cualquiera de esas cosas prejuiciosas. Mujer Hembra estuvo de acuerdo porque intuyó que algún gritito atroz saldría también de su garganta. Por tal motivo eligieron acampar en una planicie de arena volcánica que de día era una amenaza por lo extensa y silenciosa, pero de noche, era una fiesta. La invadían los olores y los ruidos de un mar arcaico que allí existiera. Como si fuera para un paseo Hombre Macho llevó una caña de pescar, señuelos de silicona coloreada, un libro de infantería y, escondida entre sus hojas, una foto de David Beckham surfeando sobre las olas de Hawai. Mujer Hembra llevó pareos africanos, la baraja del tarot, tres docenas de condones, sonidos de la antigua Escandinavia y un reloj. La primera noche no fue fácil. Estuvieron alterados. Hombre Macho nombraba hondo lo profundo, conjetural lo real, por cuchillo señalaba una peineta, por decir recogimiento señalaba el corazón. Mujer Hembra llamaba oscuro a lo confuso, invisible a lo intocable. Por decir blanco dijo negro varias veces, quiso miel y dijo hiel. Llovió fuerte y ella lo llamó diluvio, él inclemencia, después brillaron las estrellas y él dijo iluminación, ella infinito. Pero se fueron tranquilizando. Y no porque Hombre Macho gritara desaforado, ni porque Mujer Hembra llorara como un corderito, sino porque en ese azar se pusieron a jugar.  Él dijo toro, ella flor. Él dijo brazo, ella nave, cabalgata, acosador, apopléjico, indignada, peregrino, maniatada, pusilánime, invasora, necesaria, panfletario, domadora, libertario. Y así, durante semanas, tendidos sobre la arena de la planicie, agotaron sustantivos, adjetivos, pero, sobre todo, verbos. Finalmente, una mañana Mujer Hembra dijo amor y Hombre Macho se quedó callado.

Ilustración: Bertha C Ramos.

DEL LIBRO TIBETANO DE LOS MUERTOS

 Libro Tibetano de los Muertos o Bardo Thodol


PRIMER BARDO
Oh, amigo
El tiempo camina hacia ti para buscarte nuevos planos de la
realidad.
Tu ego y tu nombre están en el juego de acabar.
Estás poniéndote enfrente de la Luz Clara.
Tú estás experimentando en esta realidad.
En el estado de libertad del ego donde todas las cosas son
como un cielo vacío sin nubes.
Y el intelecto desnudo y limpio es como un trasplante vacío.
En este momento conoce por ti mismo y habita en este estado.
Lo que es llamado muerte del ego está viniendo hacia ti.

Traducción de la versión inglesa de Timothy Leary.

domingo, 9 de agosto de 2020

DE FOTOGRAFÍAS Y TEXTOS

 


LA BÚSQUEDA DEL TORO

En los pastos de este mundo, aparto sin descanso las altas hierbas en busca

 del toro. 

Siguiendo ríos sin nombre, perdido entre los senderos entrelazados de distantes 

montañas, 

me falla la fuerza y se agota mi vitalidad. 

No puedo encontrar el toro. 

En la noche sólo oigo el chirriar de los saltamontes en el bosque.


La búsqueda del toro: Primero de los diez poemas con que Kakuan, maestro chino del siglo XII acompañó la pintura de 10 TOROS, partiendo de las originales ocho pinturas taoístas de origen desconocido. 

Fotografía: Bertha C Ramos. Todo es ilusión. Komodo National Park, Labuan Bajo, Indonesia.

sábado, 8 de agosto de 2020

PRIMA LEJANA. Bertha C. Ramos

 

PRIMA LEJANA

Prima Lejana es una mujer lejana y excéntrica. Cuando va a mudarse de casa recoge tres meses antes de marcharse. Tres meses. Ni un día antes, ni uno después. Prima Lejana embala con tal gracia que cuando el menaje está listo la casa parece en Navidad. Empaca hasta los deseos, y como dice que ellos son evanescentes, los guarda esmeradamente en papel celofán amarrados con una cinta tricolor. Luego los etiqueta. Por ejemplo, “Deseo prosperidad en mi nueva casa”. A veces pone cosas caprichosas como “Deseo que a la hija de puta de al lado se le mueran las astromelias”, o “Deseo que caiga un asteroide porque mi patria es una mierda”. Yo, que por ser espectadora de sus quehaceres soy una especie de confidente, la vi empacar alguna vez, sin texto alguno, un papelito con un dibujo de las tetas de Kim Kardashian escurriendo silicona.

Cuando terminó su más reciente mudanza Prima Lejana duró un mes sentada frente a una caja que había sellado por todos lados. Una cajita de cedro que aún despedía olor a savia, delicada y hermética. La miraba y ocasionalmente se rascaba las cejas. Ella no pudo verme, pero fui testigo del momento en que la abrió. Prima Lejana hablaba sola y en voz baja: “más de tres meses sin verte” dijo, y sacó pausadamente relleno de papel, trozos de plástico, viruta y retazos de tela. En el centro de todo aquel amasijo venía un portarretratos con una foto suya en que lloraba por la caída de su primer diente. Prima Lejana lo sacó con un cuidado indescriptible, y suspiró como quien siente que le vuelve un diente al cuerpo.

Ilustración: Bertha C Ramos.

lunes, 20 de julio de 2020

EL QUE TENGAS OJOS...




Hora de recogerse. Fotografía: BerthaCRamos. Camarones, Guajira colombiana.

domingo, 19 de julio de 2020

ATRIBUTOS PRESIDENCIALES. Bertha C. Ramos.

ATRIBUTOS PRESIDENCIALES
Al concluir una conmemoración de Independencia tres expresidentes acordaron tomarse un cafecito. El propósito era ultimar detalles de lo que sería oficializar sus candidaturas en la próxima campaña electoral. Pensando en sacar provecho de las propuestas del movimiento mundial por la defensa de los derechos de todos los seres vivos, lo primero que concertaron para volver a la arena política fue conformar, con sus esposas, parejas mixtas de animales cuya imagen los debía representar en la contienda presidencial. Así que, después de un tiempo prudente de íntima reflexión, el primero de los tres se apresuró a responder “un burro y una gallina”; el segundo, esbozando una sonrisa, aseguró muy elocuente “un zorro y una suricata”. El tercero contrajo las mandíbulas y entre dientes afirmó impasiblemente “un mosquito y una mujer”. Meses más tarde el pueblo eligió a uno de ellos por mayoría abrumadora. 
Ilustración: BerthaCRamos.

viernes, 17 de julio de 2020

ENVIDIA. Bertha C. Ramos




No hay mujer más envidiosa que aquella que se da cuenta cómo goza otra mujer, pero se vuelve dramático si se trata de mujeres japonesas. Natzuki es tan delicada que parece hecha de humo y se excita sexualmente cuando siente la fragancia que despiden por las tardes los capullitos de rosa. Y así como se desliza la neblina, lenta y decididamente, Natzuki desarrolla su ritual de seducción, aunque nadie la podría calificar de prostituta a pesar de ser la amante de muchos de los que viven en la Torre de Pompeya. Por gracia es de esas mujeres que consiguen transformar las basuras y crueldades del amor en actos litúrgicos, de manera que se vuelven respetables. Su madre, Yuzuki Ami, la observa con sus ojitos afilados, y cada vez que florecen los rosales y Natzuki se perfuma y elabora corazones de origami que coloca en el estanque del jardín, su semblante de señora japonesa se destempla y comienza a trazarse líneas con su daga alrededor del ombligo. Pero se encierra en su cuarto y se descalza, y zafa el nudo del peinado y se desnuda y se castiga, y su cuerpo se libera lentamente, como surgen los colores con el día.
CuentosdeBerthaCRamos.
Ilustración: Bertha C. Ramos.

sábado, 11 de julio de 2020

LA JERGA DE PEDRO PÉREZ. Bertha C Ramos.


LA JERGA DE PEDRO PÉREZ
Cuenta la mujer de Pedro Pérez que el mismo día en que los médicos le anunciaron que debía controlar sus excesos o moriría antes de seis meses, Pedro Pérez decidió portarse bien. Desde ese mismo momento se abstuvo de articular las frases que tanto le había gustado pronunciar, pero, sobre todo, practicar: dejó de tirar, de coger punta, de comer hierro, de empinar el codo, de azotar baldosa, de brillar hebilla, de hacerse la paja, de meter bareta, de jurar en vano, de poner los cachos, de meter las patas, de jartar chatarra, de tumbar marranos, de torear cristianos, de montar la talla y de poner conejo. Desde aquella misma noche Pedro Pérez dejó de creerse la verga y comenzó a creerse un santo. El deseo de no morirse lo volvió un ejemplo de templanza, sin embargo, al cabo de tres semanas falleció repitiendo decentemente que estaba triste.
Inconsolable, la mujer insiste en que esa clase de remedios son peores que los males; y que, si al menos Pedro Pérez en lugar de decir que estaba triste hubiera dicho estar llevado, seguramente estaría vivo.
Imagen: Goya, San Francisco de Borja y el moribundo. (Boceto)

sábado, 4 de julio de 2020

DE FOTOGRAFÍAS Y TEXTOS


 Por los resquicios de la persiana 
Una vez un hombre amaba a una mujer que no hacía por verlo y hablarle en privado. Él se dijo: «¿En qué va a parar esto?» Y le envió a ella este cantar: 
Quisiera ser viento 
e ir a tu persiana, 
por los resquicios
meterme en tu cuarto 
y rozar tu cara. 

Ella le respondió: 

Aunque sea el viento que nadie lo para, 
¿con qué permiso va a cruzar 
los huecos de mi persiana?

De Ise Monogatari. Cantares de Ise es la obra más famosa de la literatura clásica japonesa."Se trata de una obra de difícil clasificación, ya que los Cantares de Ise son al mismo tiempo la primera historia novelada, la primera narración lírica, la primera épica dramatizada y el primer ensayo sobre el amor y la muerte de la literatura japonesa. No es extraño, pues, que se los considere como la fuente misma de tal literatura y sean su obra más estudiada, la más influyente y probablemente la mejor." De la traducción de Antonio Cabezas.
Fotografía Bertha C Ramos. Isui-en Garden. Nara, Japón.

DE LI QUINGZHAO

TONOS LENTOS

busco
                busco y busco
pero sólo frío y soledad
   sólo frío
               tristeza y aflicción
incluso un sol templado, repentino,
  haría más difícil mi consuelo
tres o cuatro copas de este vino
   ¿qué pueden contra una larga noche,
contra el furioso viento que se acerca?
ahora que pasan los gansos salvajes
   me duele más mi corazón
y es que somos, ellos y yo,
                       viejos conocidos de antaño
sobre la tierra se amontonan
los crisantemos tristes
               ya marchitos y ajados
¿es que nadie ha querido recogerlos?
vigilo la tarde en mi ventana
yo sola
   ¿cómo podré resistir la oscuridad?
además, de los árboles, una lluvia fina
   va cayendo
                gota a gota
                                hasta el anochecer
¿tantas cosas..., tantas,
caben en una sola palabra:
                              tristeza?


DE LI QUINGZHAO



ROJO SOBRE LOS LABIOS

tras columpiarse
                         se pone en pie
   demasiado perezosa
para lavar sus delicadas manos
pequeña flor mojada de rocío
  gotas de sudor traspasan su vestido
de repente
               llega un invitado
¡y ella, descalza,
              con su horquilla de oro resbalándose!
               y se retira avergonzada
                            pero antes
se apoya contra la puerta entreabierta
             y le mira ladeando la cabeza
mientras huele el perfume de una ciruela
                                                         verde


viernes, 26 de junio de 2020

EL QUE TENGA OJOS...



Danza Kecak en Ubud, Bali. Indonesia.
Fotografía: Bertha C Ramos.

EL QUE TENGA OJOS...

Marea baja en Tabanan, Bali. Indonesia.
Fotografía: Bertha C Ramos.
Tabanan, Bali. Indonesia. El perrito. Fotografía Bertha C Ramos.

Tabanan, Bali, Indonesia. Cae la noche. Fotografía: Bertha C Ramos.

martes, 23 de junio de 2020

EL QUE TENGA OJOS...

Fotografía: Bertha C. Ramos. Lluvia sobre un anturio en Ruitoque, Santander. Colombia.

EL QUE TENGA OJOS...

Fotografía: Bertha C Ramos. La luz de mediodía en Ubud, Bali. Indonesia.

sábado, 20 de junio de 2020

EL QUE TENGA OJOS...

Fotografía: Bertha C Ramos. Algún mensaje sobre una puerta en Macao, China.

viernes, 19 de junio de 2020

LUCY. Bertha C Ramos.


El día que Lucy murió su colección de perfumes quedó alineada en el quicio de una ventana. Insignificante sin Lucy. Sin ninguna función, como muchas otras cosas que de tanto haber guardado, quedaron sin ser usadas. Como las vocaciones, el hemisferio izquierdo de su cerebro o su aparato reproductor. Dispuestos los frascos de tal manera, que la luz del sol crepuscular los atravesaba y coloreaba su cara mientras ella se miraba en el espejo después de la hora de nona. Lucy verde, Lucy ámbar, Lucy roja, Lucy pálida o cetrina. ¡Ay Lucy! Una vida larga y sola en una espaciosa casa repleta de colecciones. Algunas inapreciables, como antiguos zapatos japoneses o sillas marroquíes de tres patas. Otras bastante curiosas; montones de fúrculas esternales -pequeños huesos de ave llamados de los deseos-, y minuteros de cobre. Pero en su mayoría, objetos inútiles. Como queriendo guardar su historia Lucy dejó fechados sus uñas, los cabellos cortados a lo largo de su vida y los dientes extraídos. Conservó trozos de yeso que fijaron fracturas de huesos propios y ajenos, así como malas palabras y las sandeces de George Bush escritas con tinta roja. Guardó en cajas de bocadillo veleño cientos de pirinolas y de fichas de dominó (doble seis que habían sido ahorcados), y gran cantidad de ácido graso Omega 3 que no hubiera podido consumir ni en cinco vidas. ¡Ay Lucy! Intentó conservarse sana y bella, aunque no pudo hacer nada para no sentirse triste. Porque la hacían llorar inconsolablemente las herramientas, los virus y las bacterias imperceptibles y las retorcidas metáforas del Apocalipsis, así como la falsa prepotencia de las mujeres casadas.
Lucy murió en el breve lapso que separa un segundo de otro. Se esfumó sin presentimientos, sin señales divinas o malignas, ni ojos acobardados. Sin efectos colaterales, como le sucede a cualquier mosca o a cualquier hombre cuando a todos los soles y las lunas y galaxias, los protones y neutrones, y teorías y demostraciones, y amores y frustraciones, los transforma la negrura en colección de fantasías. Si Lucy hubiera sabido que la muerte podía ser tan inflexible habría hecho un testamento minucioso. Pero no hay nada que obligue a un hombre a especular sobre su hora. Menos a Lucy, cuya ambición era ser coleccionista.  
Difícil fue, para sus deudos, desmontar el escenario que encontraron tras las puertas de la casa. Doloroso. Por aquello que pone a un hombre sentimental. Por lo irrisorio del saber y el no saber, del tener y no tener y tantos verbos conjugados. Tan penoso, que resolvieron hacer fuego en los quinientos cincuenta y tres cuencos tibetanos que guardaba y lograron una hoguera extraordinaria. Una sábana de fuego arropó el cuerpo de Lucy extendido sobre la cama, y algunos meses después construyeron en ese lote un parqueadero.
Fotografía: Bertha C Ramos. Hanoi, Vietnam.

jueves, 18 de junio de 2020

BELLA Y BELLO. Bertha C Ramos.


Ciertamente Bello es bello. Y, usualmente, de mala ley. Una vez Bella se quedó despierta durante toda la noche para poder mirarlo con calma, sin que él la maldijera por penetrar en la intimidad de sus fantasías eróticas y sus aborrecimientos. Bella estuvo apoyada en ambos codos, como cuando se acostaba en la arena del Caribe a ver pelícanos precipitarse contra el mar. Se hizo cargo de que Bello estaba muerto y pudo verlo sin pavor y sin afanes. Tuvo tiempo de mirar el meneo inquisitivo de sus ojos por debajo de los párpados, y la inconfundible mueca de desprecio que contraía su boca cada vez que tenía sexo. Entre tanto, su cuerpo se quedó inmóvil, así como se quedaba en el balcón cuando pasaban mujeres de vida alegre, o bandadas de cotorras. Bello tuvo ocasionales erecciones a lo largo de la noche. Elegantes. Alarmantes. Envidiables. Entrada la madrugada Bella encendió un fosforito tratando de examinar el flanco de Bello oculto bajo la sombra de una pared, y observó mínimas lágrimas que goteaban suavemente en el colchón, a todas luces coherentes con el visaje de estulticia que suelen tener los hombres mientras duermen. Cuando Bello despertó amenazaba la aurora y Bella seguía mirándolo extasiada. Cualquiera diría que Bello la maldijo al encontrársela observándolo en silencio. Pero no. Bella misma se maldijo.
Fotografía: BerthaCRamos. Bella y Bello

martes, 16 de junio de 2020

ENCRUCIJADA. Bertha C Ramos.


ENCRUCIJADA
Frente a la muerte de la mamá una familia muy reputada se encontró en una encrucijada. Reunidos ante el cadáver no lograban concertar la manera de peinarla. Fue un debate larguísimo. Por aquello de la elegancia los ancianos hicieron campaña por un moño francés del siglo XVIII, aunque creyeron prudente esconderle las manos (y las uñas torcidas) entre guantes de raso. Preservando su condición de madre muerta los hijos preferían cubrirla con una chalina blanca, porque santidad y poder eran una fusión pomposa para un recuerdo póstumo. En aras de la estética los artistas de la familia quisieron una semblanza de La Gioconda, pese al gesto contrariado que tenía por la falta de dientes. Pero estaba, además, la opinión de los más jóvenes (puro brillo y taches), que se inclinaban por ver a la vieja hacerse polvo depilada, libre de pelo prehistórico. Si acaso un penacho colorado, como un zarpazo en el cráneo, a la medida de sus sátiras seniles. Como no hubo concertación en un tema tan complicado, el acuerdo fue un revoltijo de cosas y una bonita foto de ella cuando cumplió quince años que pusieron sobre la tapa cerrada del ataúd. Así, mientras una avalancha de besitos y apretones de mano sellaba el pacto de la sangre, sofocada entre arandelas de satín, en una calurosa tarde de finales de septiembre y con el cabello hecho un desastre, entraron a la mamá al horno crematorio.
Cuentosde Bertha C Ramos.
La madre muerta, Edvard Munch

TRES DESEOS FRENTE AL MAR. Bertha C Ramos.


Bajo el sol de un mediodía de domingo, cuando en la playa sucede una fusión de resplandores, cuatro niñitas estaban echadas sobre la arena mientras miraban el mar. Soportaban la canícula formulando sus deseos y chupando un pirulí. Ana Rosa quería ser misionera franciscana, Josefina contemplaba la osadía de besarse con un negro, y Marianela, que era miope, deseaba una colección de gafas multicolores para ver con claridad aquello que sucediera en la línea del horizonte. Catalina no sabía de deseos, de manera que ella estaba ensimismada imitando la tonada de las olas al reventar en la arena. Fue entonces cuando habló el mar sorpresivamente. Y así como hablan los hombres, con total autoritarismo, les juró que él tenía poder para conseguir que sus caprichos se cumplieran.
Ana Rosa, Josefina y Marianela se casaron hace años, y permanecen encerradas por haber desarrollado una reacción casi mortal a los crustáceos, camarones y moluscos, a cangrejos, calamares, ostras, vieiras y centollas. Catalina vuelve los domingos a la playa, y bajo el sol del mediodía, cuando ocurre una fusión de resplandores, se acuesta sobre la arena soportando la canícula mientras chupa un pirulí lúbricamente.

Paul Émile Chabas, Dos Bañistas.
cuentosdeBCRamos, 

sábado, 13 de junio de 2020

EL BRINDIS DEL PINTOR Y EL POETA


No hablaron una palabra
el anfitrión, el huésped
 y el blanco crisantemo.
Bashô

Fotografía: Bertha C Ramos. El brindis del pintor y el poeta. El maestro Ángel Loochkartt en El Carnaval de las Artes, Barranquilla.

AFUERA


Ahí afuera, mas allá de ideas de bien o mal, hay un lugar
Nos vemos ahí.
Cuando el alma yace sobre la yerba
El mundo esta demasiado lleno para hablar de él
Las ideas, el lenguaje, incluso la frase 'cada uno'

No tienen sentido.
Rumi

Fotografía: Cuando el afuera comienza a ser solo un reflejo en el vidrio de una mesa. BerthaCRamos. Cuarentena en 2020

miércoles, 10 de junio de 2020


Es en este mundo,
con este cuerpo
que me divierto:
no hay necesidad
de pensar en el mundo que ha de venir.

De Ryokan, en Gotas de rocío sobre una hoja de loto. Poemas Zen.
Fotografía: Bertha C Ramos. San Antonio de Areco, Argentina.

PAPÁ. Bertha C Ramos.

Papá fue un hombre de largas piernas y dudas infinitesimales. Le gustaban las carnes magras de res y de mujer ajena. No había noes más esteparios que los que escupía su boca, ni síes más pusilánimes que los expresados por su mirada. Alguna vez fuimos a acampar a orillas del río. Los cuatro. Mamá, mi hermana, él y yo. Esa noche, Papá bebió con furor y Mamá lloró con recato. Las sombras y la neblina se fundían cuando lo vi levantarse y tomar camino al monte. Fui tras él. Hablaba quedo. Palabras gruesas. Gestos groseros. Su cuerpo se irguió imponente  en la medianoche. Abrió los brazos en cruz y apretujó las dos piernas hasta que se hicieron tronco. Papá fue transformándose en un árbol. Gigantesco, sus ramas pertenecían al universo. Estuvo irreconocible moviéndose con la brisa de un lado a otro y causando salvajes ruidos con las raíces. Floreció por voluntad. Luego se llenó de frutos. Entonces soltó una ronca y placentera carcajada. Sigilosamente mía. Las horas en que papá fue un soberbio árbol tallé sobre su corteza mis iniciales, F.H. Transité todas sus grietas. Recorrí todas sus ramas. Esa noche fue un titán, después volvió a ser papá. El hombre de largas piernas y dudas infinitesimales que amaba las carnes magras de res y mujer ajena. Cualquier día papá se fue y mamá lloró con recato. A mí me pareció un héroe.
CuentosdeBCRamos.
Fotografía: Mauricio Ramírez. Angkor, Cambodia.

lunes, 8 de junio de 2020

OFICIOS VARIOS. Bertha C Ramos.



Mi empleada de servicio pasa días entre traperos, escobas y trapos de sacudir, y cuando llega a su casa habla incansablemente de traperos, escobas y trapos de sacudir. Mi amiga, que es abogada, por costumbre ha trabajado entre expedientes, condenas y condenados, y, tal vez sin advertirlo, permanece haciendo juicios. Mi marido, que es ginecólogo, se hace cargo todo el tiempo de vaginas y criaturas, y cuando regresa a casa ya no quiere saber nada de vaginas ni criaturas. Mi vecino, que es un gran veterinario, está veinticuatro horas pendiente de proteger a los animales, quizá por eso en la vida de mi vecina siempre ha existido una perrita. Mi hermana, que es muy creyente, se dedica a la tarea de beneficiar al prójimo. Seguramente por tal razón, en lugar de estar en casa se pasa tardes enteras en el club. Yo, que me ocupo obsesivamente de preguntarme qué soy, de noche soy un fantasma que deambula alrededor de mi cama y me observa curiosamente sin comprender por qué nadie puede verme.
cuentosdeBCRamos. De Relatos de terceros en primera.
Oscar Kokoschka, Mujer de azul. 1915

DESAPARICIÓN. Bertha C Ramos.

Como cualquier colombiano papá desapareció de un momento a otro y sin dejar ninguna huella. Papá no alcanzó a morir de muerte natural, sino desapareció, como les sucede a muchos, de desaparición natural. La prensa dejó entrever que se había incorporado a las filas de un movimiento guerrillero. Se dijo que con treinta y cuatro años y una precaria educación, a papá le daría lo mismo militar en el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, o en cualquiera de las múltiples facciones idealistas que se armaron en la América del Sur. Los últimos que lo vieron, bajo un sol crepuscular, dijeron haberlo visto manoteándole a un sujeto vestido de camuflaje cuyas botas no podían precisarse porque el monte estaba alto, así que nunca se supo en manos de quién se lo tragó la selva. Mamá no volvió a la iglesia ni quiso saber de Dios y, como una viuda más por causa de la violencia, se dedicó maldecir. A veces fue más allá de las maldiciones, recurrió a la aguda hoja de un cuchillo de cocina y destajó secretamente algunos vientres tratando de rescatar una migaja de papá. Pero fue inútil, con los días papá no fue más que un nombre en una lista interminable de olvidados. Al cabo de algunos años lo encontraron en fondo de una fosa comunal, había sido ejecutado por guerrillero. Mamá dijo que era un crimen. Al final, como tantas otras viudas por causa de la violencia, decidió guardar silencio. Eso sí, mandó a pintar un aviso en el frente de la casa que decía: “Por desaparición forzada de personas se entenderá la aprehensión, la detención o el secuestro de personas por un Estado o una organización política o con su autorización, apoyo o aquiescencia, seguido de la negativa a informar sobre la privación de la libertad o dar información sobre la suerte o el paradero de esas personas con la intención de dejarlas fuera del amparo de la ley por un periodo prolongado (Estatuto de Roma, 1998, citado en CNMH, 2016, página 39)”
cuentosdeBCRamos. 
Alejandro Obregón, Violencia.

domingo, 7 de junio de 2020

RÉQUIEM POR HOMBRE Y MUJER QUE TUVIERON UN ENCUENTRO PERFECTO. Bertha C Ramos.


Mujer era mujer de pasos cortos, y una heredada aversión por los almanaques y las fotografías de los documentos de identidad. Era mujer de bajas pasiones (literalmente) aunque por cobardía, lo disimulaba bien. Sus pequeños pies eran la medida de sus razonamientos. Por principios -o por alguna prehistórica conversación escuchada a media voz- sólo le interesaban los trashumantes, y aunque no era definitivo, prefería que ellos fueran israelíes, escoceses o escandinavos. También le gustaba escuchar a Chopin mientras iba al inodoro. Parecía contradictorio, pero habiéndola tratado, era posible entender esta alianza entre la caca y los arpegios.
Hombre era hombre solitario y de franca voluntad por invasiones y victorias. No era casualidad su desarraigo, era una predestinación y un camino sangriento. Ella lo había estado esperando a pesar de otros hombres y otros penes (a veces usaba palabras más sonoras, respaldadas por variables sonrisas). El encuentro fue perfecto. El mes, el día y la hora concibieron la coincidencia mientras cruzaban un puente. Perfecta fue la soledad que transpiraban en el sopor del verano. Perfecto el olor del río, y la luna, una pestaña. Perfecto el acoplamiento entre sus palabras y sus silencios. No hubo necesidad de galanteos ni reverencias ni de halagos. Hombre supo que conocía de antemano sus metas, sus intenciones y sus femeninas vértebras lumbares. También su modo de cosechar albaricoques. Mujer supo de sus ruinas, su lengua aterciopelada y su masculino miedo a los cañones en la espalda También de su juramento de profanar todo escudo. Habrían seguido de largo si no hubieran entendido, en ese instante, que un corazón es un símbolo primordial y amor la primera palabra gruesa que pronunció la especie. Por eso se detuvieron esa noche. Al alba se despidieron prestos por  una razón insignificante: hombre soñaba con demasiadas búsquedas y mujer con pocos encuentros.  
cuentosdeBCRamos. 
Fotografía BerthaCRamos. Maumere, Indonesia.


EL NOBEL. Bertha C Ramos.


Latino Buitrón no es homosexual, si fuera homosexual tendría la cautelosa petulancia de las luciérnagas, una sofisticada interpretación del universo y una ligera coloración agazapada entre las yemas de los dedos. Por años los pescadores de la ciénaga lo han visto como se interna en un sendero que se interna en un manglar que se interna en la Bahía de los Difuntos y desemboca en la playa. Allí, cuando el mar se le descubre, el célebre ganador del premio Nobel de la Paz de mil novecientos setenta y dos abre una silla de tijera y una botella de aguardiente, y se despoja de su traje de abogado y se pone una tanguita brasilera de magníficos volantes que la brisa atolondrada de la tarde zarandea alegremente. Y mientras tiñe de carmín sus labios atrapamoscas despliega una multitud de saturados aleteos y llantos ensortijados, y tiembla como una hojita de naranjo que se agita al sonido de un violín. Latino Buitrón se cree heterosexual. Si no se creyera eso no tendría esa fea catadura de fiera domesticada, ni esa mueca de católico ferviente, ni esa beligerancia patrimonial, ni esa dramática boa que se anuda alrededor de su garganta. No tendría que soportar ese hervor que lo sofoca y que nunca deja en paz al premio Nobel de la Paz.


sábado, 6 de junio de 2020

LA MUÑECA. Bertha C Ramos.


Lo primero que hacía Arizmendi cuando despertaba era curucutear los pezoncitos de Belén hasta que estuvieran duros como pepitas de agraz, y esperar a que Belén se arrimara calientita y lo besara. Lo segundo, darle un grito. Al comienzo le había dicho frases llenas de improperios, después la fue despreciando con palabras más concretas: perra, puta, minusválida, cretina, casquivana, farnofélica, bulímica, ninfómana. Se paraba de inmediato de la cama y dejaba el desayuno sin probar. Belén, que luce tan linda con su cabello violeta y su uniforme de aeromoza, hizo una muñeca de trapo de tamaño natural que imitara su silueta brasilera, le puso en los pezones dos perlitas y unas orejas enormes, y la acuesta al lado de él. Desde entonces, cada vez que Arizmendi se despierta se le arrima a la muñeca y le acaricia las perlitas y tiene sexo con ella y le grita perra, puta, minusválida, cretina, casquivana, farnofélica, bulímica, ninfómana. Se levanta de la cama y le da amorosamente a Belén los buenos días y se come el desayuno. En la Torre de Pompeya se asegura que Arizmendi está de nuevo enamorado.
Del libro Palabras Pesadas.
Fotografía BerthaCRamos

BROMA PESADA. Bertha C Ramos.

En un negocio de abarrotes un dependiente de baja estatura se subió cualquier día sobre un banquito para bajar de la alacena una lata de aceitunas. Y no hubiera tenido nada de anormal si no fuera porque cuando estuvo arriba, se le diera por gritarle frenéticamente a los empleados de la tienda. “¡Jaramillo, atienda los proveedores!, José Tulio, ¡invierta en publicidad! ¡Santoyo, la celaduría! ¡Gutiérrez, lave los baños!  ¡Valencia cobre las deudas! ¡Josefina, el botiquín!  ¡Eugenio los domicilios! ¡Margarita, los teléfonos!” Al comienzo los muchachos hicieron bromas y algarabía, pero cuando vieron que era en serio y no se quería bajar, comenzaron entre todos a empujarlo. Para entonces, había pasado tanto tiempo que sólidos ensambles de caja y espiga se formaron entre los pies del dependiente y la tabla del banquito, y tuvieron que recurrir a grandes serruchos para bajarlo de ahí.

CuentosdeBCRamos.

LA GRAN PREGUNTA. Bertha C Ramos.


Para E. McCausland
Del distrito de Albuquerque, bordeando suaves colinas, baja una avenida ancha que se bifurca en el parque. En el parque llora un viejo mientras acaricia un perro a la sombra de los robles. Los robles en el verano descargan unas semillas que parecen espirales que se mueven en el aire. El aire huele a salitre y a pastel de navidad. La navidad causa estragos en el coraje del viejo. El viejo no tuvo padre, pero ahora ama un perro. Un perro no piensa en padre, pero se muestra obediente ante la vara del amo. El amo lanza la vara a la caótica avenida, el perro no retrocede. Retrocede la memoria de ese viejo. Ese viejo se sonríe ahora que no tiene padre ni tampoco tiene perro.
Del libro Palabras Pesadas.

LA PEDICURISTA. Bertha C Ramos.

Nadie conoce su nombre porque hasta los celadores de la Torre de Pompeya la llaman el pajarraco. Y es que esa pedicurista es obstinada, aun sabiendo que le causa repugnancia su trabajo, lo realiza diariamente con la rigurosidad de un cirujano. Eso sí, en cuanto toma el alicate, al pajarraco se le escapan unos suspiros cortitos y unas sonrisas torcidas y un viejo resentimiento. Zaz, zaz, zaz pedacitos de cutículas. Zaz, zaz zaz decapitadas las uñas. Jamás se dirige a sus clientes. Zaz, zaz, zaz les propina golpecitos a los pies. Zaz, zaz, zaz, les señala con el índice cómo tienen que moverse, y si los pies no obedecen, reprueba con la cabeza y los castiga con el mango de la lija. Eso sí, las uñas quedan perfectas. Cuando acaba su tarea parece que el pajarraco se afligiera, y de la gruesa mata de pelo asoma un rostro desconsolado que pregunta con angustia: “¿Le gustó?”.
Del libro Palabras Pesadas.

UN CERO EN MEDIO SAN JUAN. Bertha C Ramos.

Desde que tengo memoria me gustó apostarle al cero porque me parezco a él. Nací en un sitio olvidado llamado Medio San Juan. Medio. Cualquiera podría pensar que no es un sitio completo, pero su nombre se debe a que se encuentra ubicado en el trayecto central del caudaloso San Juan. En un cruce intrascendente de la selva con el río, donde nacen por igual las personas, los helechos y las mulas, seducidos por el eco de las lluvias.

viernes, 5 de junio de 2020

ZETA Y EQUIS. Bertha C Ramos.




Zeta y Equis se casaron porque a ambos les gustaba el arroz con leche. Zeta se puso un traje de hilos dorados y diadema al estilo Diana Spencer. A Equis le pareció que era apropiado vestirse como un cochero, anchas las mangas, alto y cilíndrico el sombrero, aunque se advertía que era el novio porque Zeta le mal puso sobre el pecho, a última hora, un cachito de muérdago que arrancó de su ramo extravagante. Zeta y Equis hicieron un matrimonio convencional. Se llenaron de cacharros, de rutinas y de hijos. De vez en cuando hacían cosas raras, como si se resistieran a vivir corrientemente, sobre todo, cuando cambiaban las estaciones, o la luna. Durante una primavera se tatuaron en la espalda sotas de copa y la palabra Forever. En un verano tormentoso -por largo y abrasador- se largaron felices a una playa nudista, fumaron marihuana hasta que las estrías de la gente que estaba tomando el sol comenzaron a gritar, y se fueron agobiados ante tanta algarabía. Una vez, en medio de un otoño aplastante, Equis le regaló a Zeta una especie de trineo de tres ruedas de látex y diez perros siberianos en el que salían por las autopistas, aunque el frío les quemara las orejas y los perros se pusieran a ladrar frenéticamente por la velocidad de las tractomulas. Un invierno se les ocurrió escalar el Himalaya y quedaron atrapados en la tercera estación. Estuvieron cara a cara confinados en la carpa, enterrados en la nieve, excesivamente solos. En una hora oscura, imposible de reconocer si diurna o no, a Zeta se le antojó un helado de vainilla. Equis, que era un extremista, le dijo que estaba loca. Zeta le respondió que, si sobrevivían, se tatuaría en la frente la palabra Sometimes.
Del libro Palabras Pesadas
Fotografía BerthaCRamos. San Telmo, Buenos Aires.

PÁJAROS AZULES EN LA AZOTEA. Bertha C Ramos.


Hay días en que me levanto muy temprano para llamar por teléfono a mi madre. Ocurre cuando amanezco toda mojada al haber estado soñando que los pájaros azules que anidan en la azotea, interpretan nuevamente la novena sinfonía de Beethoven. Y yo, madre, en el centro tarareando el himno de la alegría para ti, que sentada entre los sauces me miras imperturbable. Me ocurre también cuando no puedo dormir y en lugar de contar ovejas, cuento los días de tu vida y los veo que se deslizan como gotas por el alero del techo, y yo, madre, desde el lecho abro la boca y los bebo uno tras otro y deseo que te deshagas lentamente para que aplaques mi sed. Es entonces cuando me levanto muy temprano y llamo a mi madre. “¿Aló?”. Contestas risueñamente. Si sabes que soy yo quien está al otro lado de la línea, recurres al altruismo para que tu voz conserve cierto brillo jubiloso. Y yo, madre, me conformo y me enternezco. Ocurre que ella lo advierte y me responde de inmediato como si estuviera hablándole a un vulgar importador de lencería, y luego adiós. Adiós, madre.

Del libro Palabras Pesadas.

CORNELIA DESCONOCIDA Y DESPIADADA. Bertha C Ramos

Usted desgració mi vida y ya no daré más vueltas sobre lo mismo. Usted desgració mi vida y punto. Estoy hablando de ayer, apenas ayer, no hace más de veinticuatro horas. Fue suya la idea de que fuéramos al puerto a recibir al Yuan Shikai, el coloso de la fuerza naval china que por primera vez tocaba tierra en Suramérica. Usted no solía dejarse dominar por sus casuales impulsos, pero esta vez fue distinto;

HERMANA MAYOR. Por Bertha C Ramos.


En los días luminosos de la infancia, Hermana Mayor cuidaba a sus hermanitas con el recelo con que lo haría en cualquier lugar del mundo una hermana mayor. Las colocaba entre cuatro perros bravos y les decía: “Ya vengo, no me demoro, espérenme un rato” y ese rato podía ser de veinticuatro horas si Hermana Mayor estaba serena, porque si tenía esa rabia que le revolvía las tripas, duraba quince días sin volver y a las hermanitas se les ampollaban las nalgas y a los perros se les agotaba la saliva terrorífica, pero nadie se movía de su sitio. Peor aún era verla regresar a hacerse cargo de aquel desastre con la repugnancia con que lo haría en cualquier lugar del mundo una hermana mayor, y observarla utilizando el gancho de bajar mangos para mover a las hermanitas de un lado a otro, y aumentando la ración de agua de panela para que los perros volvieran a estar furiosos y salivosos. De ahí que las niñas eran nerviosas, y por eso Hermana Mayor las amordazaba y les amarraba trapos entre las piernas, entre los brazos, entre los dedos, les tapaba los oídos y hacía de ellas un bulto amorfo y les prohibía pronunciar cualquier palabra sugerente como destornillador, deshuesadero y macrocefalia; y las forzaba a dormirse bien temprano bajo amenaza de obligarlas a casarse con miembros de las fuerzas militares. A veces, cuando Hermana Mayor estaba muy sentimental, apagaba la luz y les contaba la historia de una cosa sin nombre que no la dejaba en paz. A veces también Hermana Mayor se acostaba a dormir entre los cuatro perros bravos salivosos y se amarraba trapos entre las piernas, entre los brazos, entre los dedos, y se tapaba los oídos y lloraba.
Del libro Palabras Pesadas. Obra de A. Modigliani.

miércoles, 11 de marzo de 2020

LENGUAJE. Bertha C Ramos.

Madrina Tomasa es católica, apostólica y romana; pese a sus credos, fue la amante clandestina de un hombre chino al que le compraba las hortalizas. Él no le decía Tomasa porque no hablaba español, pero ella se acostumbró a que la nombrara con un tono de su dialecto originario que recordaba los maullidos de los gatos. Los sábados por la tarde Madrina Tomasa iba hasta la huerta puntualmente a comprar las hortalizas y hacer el amor entre los surcos de la siembra, y como ella tampoco hablaba mandarín, nunca supo distinguir si él gritaba de placer o profería maldiciones. Aunque fueron confidentes, durante los cuatro años que se vieron a escondidas ninguno de los amantes entendió lo que dijera el otro, pero a madrina Tomasa le bastaba que él la alzara entre sus brazos, y a la orilla de un estanque le entregara cada sábado un ramito hecho de coles y cilantro. Cierto día el hortelano aprendió a decir adiós en español, y no dejaba de repetirlo ni siquiera cuando llegaba al orgasmo. Madrina Tomasa entrevió una despedida y prefirió no regresar.
Cuentos de BCRamos.Gustav Klimt, Danae, 1907

viernes, 25 de mayo de 2018

HOMBRE MUERTO Y MUJER VIVA. Bertha C Ramos.


Podría llamarse un convenio lo que tienen Hombre Muerto y Mujer Viva desde que ella fue aclarando sus ideas sobre la sexualidad. Ahora que tiene certeza de que su hombre está muerto, y ella cada día más viva, han dejado de importarle filósofos, terapeutas, políticos, religiosos o científicos, y prefiere a tipos ordinarios como los obreros de construcción. De tal forma, cuando ella va por las calles parece una mezcladora de cemento, y sus tacones vacilan cuando un olor almizclado se levanta tras su paso. Mujer Viva ha confesado –les sucede a las mujeres- que le sudan las axilas cuando admiran sus pulgares o la concha de su oreja, y que en los últimos tiempos le impresiona la potencia de las voces masculinas, porque Hombre Muerto no tendría ese vigor ni para cantar los goles de su equipo.
Sucede que, en meses como diciembre, Mujer Viva siente nostalgia por tonterías; la entristecen los ronquidos de Hombre Muerto, las hojas de las acacias dispersas sobre el andén, las crisálidas, los fuegos artificiales y los burros.
Cuentos de BCRamos.
Woman in black Stockings. Egon Schiele.
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