jueves, 14 de enero de 2021

ANDANDO...




Ha Long Bay, al norte de Vietnam y cerca de la frontera con China, declarada Patrimonio de la Humanidad y considerada entre las siete maravillas naturales del mundo (2011). Amanecer y anochecer en medio de esta asombrosa geografía es realmente una experiencia emocionante. 
Fotografía: Bertha C Ramos.






 

martes, 5 de enero de 2021

DE AKIKO YOSANO


                                                         “Distinta de un pez, mi alma se desliza sin agallas. 

                                                                        Yo canto sobre un suspiro.”

Fotografía: Bertha C Ramos. Pato sobre un lago en el invierno de Winsen-Luhe, Alemania.

jueves, 10 de diciembre de 2020

EL TIMBRE. Bertha C Ramos.


EL TIMBRE

Estando recién casada y sintiéndose entusiasmada ante la idea de que los antiguos griegos llamaran al clítoris “ninfa”, Mujer Hembra le propuso a Hombre Macho que, a ese vertiginoso botoncito semejante a la flor del matarratón, en el jolgorio de la intimidad lo llamaran el timbre. De ahí que en los largos años de convivencia la idea de poner a andar el dispositivo que abría las puertas del placer sexual ejerció un papel trascendental en la cotidianidad de la pareja, y su alusión se prestó a toda suerte de metáforas y de símiles, pero, sobre todo, condujo festivamente a incontables goces recoletos. Fue después de atravesar la menopausia, una noche en que Hombre Macho escuchaba la melancólica melodía de la Sonata para piano n.º 14, que de golpe Mujer Hembra comprendió la magnitud de los inventos de Benjamin Franklin y Thomas Alva Edison.

Fotografía: Bertha C Ramos. La fruta del árbol de ackee. 

jueves, 3 de diciembre de 2020

DE FOTOGRAFÍAS Y TEXTOS. Meng Haoran.


 AGRADABLE ES DORMIR EN PRIMAVERA. 

Por todas partes se oye el canto de las aves.

 Anoche oí el susurro del viento y de la lluvia, y me pregunto: 

¿Cuántas flores han caído?

Meng Haoran (Xiangyang, 689-740)

Fotografía: Bertha C Ramos. La primavera de Barranquilla.

martes, 1 de diciembre de 2020

DEICIDIO. Bertha C Ramos.

 


DEICIDIO

Se encontraba Diego Armando Maradona, tras su muerte, a la diestra de Dios Padre. Después de haber alabado sus profusas aspiraciones, su inteligencia de juego, su omnipotente voluntad, sus infalibles disparos, su cabello ensortijado y su dominio del balón, Dios Padre lo convidó a que realizara un Acto Penitencial para obtener el perdón por haber sido soberbio. Estaban en eso, arropados en santidad bajo la acción de la gracia, cuando oyeron el revuelo que causó en toda la tierra que sectores conservadores tildaran a Diego Armando de haberse erigido en ídolo teniendo los pies de barro. 

Maradona, a quien el coloquio sacro le había hecho comprender el concepto de pecado y empezaba a mascullar el acto de contrición, reaccionó furiosamente; y mirándose los pies, y manoteando sobre el hombro de Dios Padre, le dijo: Boludo, ¡es que el pecador sos vos!

Fotografía: Bertha C Ramos. Catedral de Santa Catarina, Goa, India.

domingo, 29 de noviembre de 2020

MUJER CORRIENTE QUE AMA A UN HOMBRE BEBEDOR. Bertha C Ramos.


 

MUJER CORRIENTE QUE AMA A UN HOMBRE BEBEDOR

Una mujer corriente, de esas que se pintan las uñas de las manos y los pies con el mismo color de esmalte, llevaba años conviviendo con un hombre bebedor de aquellos que cuando beben se transforman en Atila. La mujer pensó muchas veces en llevar a cabo una siniestra estrategia para lograr que se largara y librarse de esa suerte de barbarie doméstica, pero como era una mujer corriente consideraba imprescindible que su casa oliera a hombre para ahuyentar a los rateros, sobre todo, porque el tufo de homicida que arrojaba su marido le garantizaba protección.

Como era una mujer corriente de esas que no saben hacer chistes, pero causan mucha risa, de ese tipo de mujeres que se cambian diariamente los aretes y las gafas de sol, la víspera de un Año Nuevo, y tratando de persuadirlo de que cambiara, pegó sobre la puerta de la nevera una listita con los diez mandamientos de la ley de Dios:

Amarás a Dios sobre todas las cosas.

No tomarás el Nombre de Dios en vano.

Santificarás las fiestas.

Honrarás a tu padre y a tu madre.

No matarás.

No cometerás actos impuros.

No robarás.

No dirás falso testimonio ni mentirás.

No consentirás pensamientos ni deseos impuros.

No codiciarás los bienes ajenos.

Sigiloso, el hombre dejó la casa apenas rayando el sol del nuevo año, no sin antes añadir en letra de imprenta una notita: Ahí no dice “No beberás”

Lo que más ha celebrado la mujer, ahora que ha pasado el tiempo, es que jamás han entrado los rateros.

Fotografía: Bertha C Ramos. Mujer de brillos. 

viernes, 27 de noviembre de 2020

HOMBRE MUERTO Y MUJER VIVA. Bertha C. Ramos.


 HOMBRE MUERTO Y MUJER VIVA

Podría llamarse un acuerdo la manera en que conviven Hombre Muerto y Mujer Viva desde que ella fue aclarando sus ideas sobre la sexualidad. Ahora que tiene certeza de que su hombre está muerto, y ella cada día más viva, han dejado de importarle filósofos, terapeutas, políticos, religiosos o científicos, y prefiere a los tipos ordinarios que saben llamarle pan al pan, y a la vagina, chucha. Tan segura está hoy en día de su plenitud sensual, que cuando va por la calle parece una mezcladora de concreto, y le tiemblan los tacones al pasar por obras en construcción y sentir el almizcle que segregan los obreros. Mujer Viva ha confesado –les sucede a las mujeres- que le sudan las axilas cuando admiran sus pulgares o la concha de su oreja, y que en los últimos tiempos le deslumbra la potencia de las voces masculinas porque Hombre Muerto no tendría ese vigor ni para cantar los goles de su equipo.
Sucede que, en meses como diciembre, Mujer Viva siente nostalgia por tonterías; la entristecen los ronquidos de Hombre Muerto, las hojas de las acacias dispersas sobre el andén, las crisálidas, los fuegos artificiales y los burros.

Fotografía: Bertha C Ramos. El canto inerte. 

lunes, 23 de noviembre de 2020

ACCIÓN DE GRACIAS. Bertha C Ramos.

 


ACCIÓN DE GRACIAS

En el centro de la puerta de su casa un hombre pintó la Rosa de Lutero, blanca, discretamente pentagonal, y depositaria del corazón que conteniendo una cruz proclama la salvación por la fe en Cristo. Con esto el hombre advertía a sus vecinos cuales eran sus creencias. Él no tenía obligación de realizar buenas obras, o de ofrecerse a mover la vieja silla de ruedas en que padecía su madre, o ayudar en los bazares en pro de damnificados que hacían en el vecindario. Todo lo que le importaba, fuera de aumentar su fe para conseguir la gracia, era la reproducción de sus pericos australianos. Quizá por esta razón comenzaron a ignorarlo y no volvieron a meter por debajo de su puerta la estampita que anualmente le dejaban con la imagen del San Francisco de Asís en éxtasis, de Caravaggio, ni volantes invitando a reelegir al delincuente presidente, ni ofertas de sushi criollo o de pizzas de mondongo, ni facturas de paquetes de pospago o propuestas indecentes de prepago. Como si la casa no existiera.

Cualquier día murió la madre y el luterano la enterró rápidamente en compañía del sepulturero. No hubo sobre el cajón ni una ínfima corona, pero se sentía en el barrio cierto espíritu de duelo. Cuando el hombre regresó del cementerio se detuvo en una tienda a beberse unas cervezas con la mortificación con que suelen embriagarse los devotos, aunque al cabo de unas horas recobró su petulancia para gritar a viva voz que en el día de Acción de Gracias celebraría por lo importante: del último apareamiento de pericos australianos habían nacido pichones con pico tornasolado. Hacía frío y las cortinas de las casas cabeceaban con la brisa, como si fueran cometas.

Fotografía: Bertha C Ramos. Las Cañitas, Buenos Aires.

sábado, 21 de noviembre de 2020

MUJER HEMBRA. Bertha C Ramos.

 


MUJER HEMBRA 

Mujer Hembra supo que era una mujer desde el mismo instante en que vio al primer hombre. No había designios ni ordenamientos, no había encimas, ni adentros, ni debajos, pero ella ya sabía que una grieta en un costado había sido el punto cero de su plano cartesiano, y que una grieta entre las piernas le significaba el infinito. Era una mujer neutral antes que existieran bueno y malo, y tenía tan claro que yuntas, bueyes, azadones y martillos no eran su propósito, como que las telarañas, las semillas y las hojas amontonadas en el piso sí lo eran. La puntualidad disipaba su temor al tiempo, y las madrugadas su contrariedad por los finales. Salvo pequeñas inconsistencias en el cuerpo, y enormes contradicciones en el espíritu, Mujer Hembra era una copia de Hombre Macho, sin embargo, la semejanza era tolerable respecto a tener veinte dedos, pero injusta en cuanto a la tenencia de una sola lengua. Como se sabía mujer usaba poderosamente la primera persona del plural recalcándola con un giro de su dedo índice. También conocía de ayeres aunque no lo revelaba porque en ellos radicaba su futuro, como tampoco hablaba de frutas porque en ellas fraguaba sus emboscadas.

Mujer Hembra supo que era una mujer desde el mismo instante en que vio al primer hombre. De ahí que pronto comenzara a desear cosas insólitas como un hijo, un apellido ajeno y quince centímetros adicionales de carne con propiedades divinas. Por eso entendió de adioses, de labiales humectantes y de trueques. Y aprendió a mofarse secretamente de Hombre Macho.

Fotografía: Bertha C Ramos. San Telmo, Buenos Aires.

jueves, 19 de noviembre de 2020

MARCIANAS. Bertha C. Ramos.

 


MARCIANAS

A Marte, a una colonia de estrato cinco ubicada a los pies del Monte Olimpo, llegó un cirujano plástico proveniente de la Tierra. Marcianas no habían estado interesadas en política o belleza, en teología o literatura, ni en hombres o soledades, porque quásares, galaxias, nebulosas y neutrinos habían sido hasta entonces sus ligerezas (su manera de hablar paja). Una vez aclimatado el cirujano abrió una clínica de estética y colgó sus tres diplomas y afiches de Nicole Kidman, Fanny Lu y Naomi Campbell. Ofreció cera de abejas, sedimentos de manglar, barro negro de Oaxaca, plastilina y silicona. A poco ya parecía un avispero. Después de hacer largas filas Marcianas entraban como marcianas, y salían como terrícolas de las muchas que pululan en Dublín o Barranquilla. Unas blancas y otras negras. El cirujano abominaba el mestizaje. A poco habían comenzado a segregarse. A poco ya se peleaban por los hombres. A poco ya se envidiaban los vestidos y sabían de depresiones. El cirujano guardó todo en una caja y se marchó para Saturno. A lo lejos las oyó hablando sandeces, igual que en cualquier esquina de Dublín o Barranquilla.

Ilustración: Bertha C. Ramos. Muñecos de papel.

LA HERIDA. Denise Levertov



 La Herida

Mi árbol
tenía una herida secreta.
No era letal. Y era joven.
Pero una de sus ramas
colgaba marchita.

Fotografía: Bertha C Ramos. Las pantorrillas de mi madre.

viernes, 6 de noviembre de 2020

POESÍA MÍSTICA DE RUMI



Fotografía: Bertha C Ramos. En algún rincón de la mezquita de Santa Sofía, Estambul.


No soy cristiano, ni judío, ni mago, ni musulmán.
No soy del Este, ni del Oeste, ni de la tierra, ni del mar.
No soy de la mina de la Naturaleza, ni de los cielos giratorios.
No soy de la tierra, ni del agua, ni del aire, ni del fuego.
No soy del empíreo, ni del polvo, ni de la existencia, ni de la entidad.
No soy de India, ni de China, ni de Bulgaria, ni de Grecia.
No soy del reino de Irak, ni del país de Khorasan.
No soy de este mundo, ni del próximo, ni del Paraíso, ni del Infierno.
No soy de Adán, ni de Eva, ni del Edén, ni de Rizwan.
Mi lugar es el sinlugar, mi señal es la sinseñal.
No tengo cuerpo ni alma, pues pertenezco al alma del Amado.
He desechado la dualidad, he visto que los dos mundos son uno;
Uno busco, Uno conozco, Uno veo, Uno llamo.
Estoy embriagado con la copa del Amor, los dos mundos han desaparecido de mi vida;
no tengo otra cosa que hacer más que el jolgorio y la jarana.

martes, 27 de octubre de 2020

HOMBRE MACHO. Bertha C. Ramos

 


HOMBRE MACHO

En el futuro Hombre Macho no sabrá si es un hombre o es mujer. Habrá días en que implorará a los dioses sabiduría para entender si su envidia imperecedera y su obsesión por el olor dulzón y fuerte del comino son menesteres de hombre, y serán esas deidades las que tendrán que persuadirlo de que un hombre no es más hombre por negarse a diferenciar el cuerpo de una mujer de un cuenco aborigen, o de cualquier objeto insustancial. En el futuro Hombre Macho no entenderá de supremacías ni dominancias, y si llegara a saberlo se sabría domesticado. Ya no hablará de tiempos lineales o circulares, porque habrá comprendido que el tiempo es como un asteroide reflejado en la cabeza de un alfiler. No sabrá si cuando ame cualquier cosa que no sea mujer, incluso a sí mismo, seguirá siendo nombrado hombre. Abrirá todas las puertas y ventanas de su casa para que de algún valle sagrado en África o en la India, el viento traiga semillas que serán llamadas hijos y que apellidará orgullosamente para vincularlos a su estirpe. En algún calendario de un sol ya moribundo los dioses se negarán a decretar qué significa masculino, y él tendrá que descubrirlo como debió suceder desde el principio. Entonces se atribuirá una virilidad que nunca tuvo, y ocultará con insolencia las ternezas que lo comandan furtivamente. Aun así, en la incertidumbre lo sorprenderá la hidalguía de su carne irguiéndose porfiada de madrugada, aunque en el fondo sospechará que mil millones de erecciones no serán definitivas de su género.

En el futuro Hombre Macho no sabrá si es un hombre o una mujer. Acabará por sentarse en los bordillos a comerse las uñas y a espiar desesperadamente a Mujer Hembra.

Fotografía: Bertha C Ramos. Buenos Aires. 

miércoles, 14 de octubre de 2020

EL QUE TENGA OJOS...


 Fotografía: Bertha C Ramos. "Carnívoros por excelencia". Carne oreada en Santander, Colombia.

DOS POEMAS DE IDA VITALE.

 

La palabra

 

Expectantes palabras,
fabulosas en sí,
promesas de sentidos posibles,
airosas,
aéreas,
airadas,
ariadnas.

Un breve error
las vuelve ornamentales.
Su indescriptible exactitud
nos borra.


Reunión

 

Érase un bosque de palabras,
una emboscada lluvia de palabras,
una vociferante o tácita
convención de palabras,
un musgo delicioso susurrante,
un estrépito tenue, un oral arcoíris
de posibles oh leves leves disidencias leves,
érase el pro y el contra,
el sí y el no,
multiplicados árboles
con voz en cada una de sus hojas.

Ya nunca más, diríase,
el silencio.

lunes, 12 de octubre de 2020

De ISE MONOGATARI

¿No es esa la luna?
Y la primavera
¿no es la de entonces?
¿Cómo es que yo solo 
soy el mismo que era?


(Traducción de Antonio Cabezas)
Se señala este tanka de Ise Monogatari como el más bello de la literatura japonesa.
Fotografía: Bertha C. Ramos. Luna Roja de Buenos Aires en 2016



jueves, 10 de septiembre de 2020

miércoles, 9 de septiembre de 2020

DE FOTOGRAFÍAS Y TEXTOS

 


De Ryokan:

Al ladrón

se le olvidó

la luna en la ventana. 

Ryōkan, nacido como Eizō Yamamoto, monje budista Zen, calígrafo y poeta japonés. Su poesía y caligrafía reflejan la esencia del zen.

Fotografía: Bertha C Ramos. Luna menguante de medianoche sobre los tejados de Ubud, Bali. Indonesia. 




jueves, 27 de agosto de 2020

HOMBRE MACHO Y MUJER HEMBRA CON CIERTA DIFICULTAD PARA ENTENDERSE. Bertha C Ramos.

 


HOMBRE MACHO Y MUJER HEMBRA CON CIERTA DIFICULTAD PARA ENTENDERSE

Un hombre y una mujer, famosos por ser un macho y una hembra, encajaban físicamente como las piezas de un broche. Los separaban las palabras. Hombre Macho parecía hablar ucraniano y Mujer Hembra cantonés. Una vez -de esas pocas veces que demuestran que existe la voluntad- resolvieron confesarse lo que nunca habían podido. Hombre Macho fue claro en que escogieran un sitio donde pudiera gritar sin que nadie le dijera esquizofrénico o maniático, o cualquiera de esas cosas prejuiciosas. Mujer Hembra estuvo de acuerdo porque intuyó que algún gritito atroz saldría también de su garganta. Por tal motivo eligieron acampar en una planicie de arena volcánica que de día era una amenaza por lo extensa y silenciosa, pero de noche, era una fiesta. La invadían los olores y los ruidos de un mar arcaico que allí existiera. Como si fuera para un paseo Hombre Macho llevó una caña de pescar, señuelos de silicona coloreada, un libro de infantería y, escondida entre sus hojas, una foto de David Beckham surfeando sobre las olas de Hawai. Mujer Hembra llevó pareos africanos, la baraja del tarot, tres docenas de condones, sonidos de la antigua Escandinavia y un reloj. La primera noche no fue fácil. Estuvieron alterados. Hombre Macho nombraba hondo lo profundo, conjetural lo real, por cuchillo señalaba una peineta, por decir recogimiento señalaba el corazón. Mujer Hembra llamaba oscuro a lo confuso, invisible a lo intocable. Por decir blanco dijo negro varias veces, quiso miel y dijo hiel. Llovió fuerte y ella lo llamó diluvio, él inclemencia, después brillaron las estrellas y él dijo iluminación, ella infinito. Pero se fueron tranquilizando. Y no porque Hombre Macho gritara desaforado, ni porque Mujer Hembra llorara como un corderito, sino porque en ese azar se pusieron a jugar.  Él dijo toro, ella flor. Él dijo brazo, ella nave, cabalgata, acosador, apopléjico, indignada, peregrino, maniatada, pusilánime, invasora, necesaria, panfletario, domadora, libertario. Y así, durante semanas, tendidos sobre la arena de la planicie, agotaron sustantivos, adjetivos, pero, sobre todo, verbos. Finalmente, una mañana Mujer Hembra dijo amor y Hombre Macho se quedó callado.

Ilustración: Bertha C Ramos.

DEL LIBRO TIBETANO DE LOS MUERTOS

 Libro Tibetano de los Muertos o Bardo Thodol


PRIMER BARDO
Oh, amigo
El tiempo camina hacia ti para buscarte nuevos planos de la
realidad.
Tu ego y tu nombre están en el juego de acabar.
Estás poniéndote enfrente de la Luz Clara.
Tú estás experimentando en esta realidad.
En el estado de libertad del ego donde todas las cosas son
como un cielo vacío sin nubes.
Y el intelecto desnudo y limpio es como un trasplante vacío.
En este momento conoce por ti mismo y habita en este estado.
Lo que es llamado muerte del ego está viniendo hacia ti.

Traducción de la versión inglesa de Timothy Leary.

domingo, 9 de agosto de 2020

DE FOTOGRAFÍAS Y TEXTOS

 


LA BÚSQUEDA DEL TORO

En los pastos de este mundo, aparto sin descanso las altas hierbas en busca

 del toro. 

Siguiendo ríos sin nombre, perdido entre los senderos entrelazados de distantes 

montañas, 

me falla la fuerza y se agota mi vitalidad. 

No puedo encontrar el toro. 

En la noche sólo oigo el chirriar de los saltamontes en el bosque.


La búsqueda del toro: Primero de los diez poemas con que Kakuan, maestro chino del siglo XII acompañó la pintura de 10 TOROS, partiendo de las originales ocho pinturas taoístas de origen desconocido. 

Fotografía: Bertha C Ramos. Todo es ilusión. Komodo National Park, Labuan Bajo, Indonesia.

sábado, 8 de agosto de 2020

PRIMA LEJANA. Bertha C. Ramos

 

PRIMA LEJANA

Prima Lejana es una mujer lejana y excéntrica. Cuando va a mudarse de casa recoge tres meses antes de marcharse. Tres meses. Ni un día antes, ni uno después. Prima Lejana embala con tal gracia que cuando el menaje está listo la casa parece en Navidad. Empaca hasta los deseos, y como dice que ellos son evanescentes, los guarda esmeradamente en papel celofán amarrados con una cinta tricolor. Luego los etiqueta. Por ejemplo, “Deseo prosperidad en mi nueva casa”. A veces pone cosas caprichosas como “Deseo que a la hija de puta de al lado se le mueran las astromelias”, o “Deseo que caiga un asteroide porque mi patria es una mierda”. Yo, que por ser espectadora de sus quehaceres soy una especie de confidente, la vi empacar alguna vez, sin texto alguno, un papelito con un dibujo de las tetas de Kim Kardashian escurriendo silicona.

Cuando terminó su más reciente mudanza Prima Lejana duró un mes sentada frente a una caja que había sellado por todos lados. Una cajita de cedro que aún despedía olor a savia, delicada y hermética. La miraba y ocasionalmente se rascaba las cejas. Ella no pudo verme, pero fui testigo del momento en que la abrió. Prima Lejana hablaba sola y en voz baja: “más de tres meses sin verte” dijo, y sacó pausadamente relleno de papel, trozos de plástico, viruta y retazos de tela. En el centro de todo aquel amasijo venía un portarretratos con una foto suya en que lloraba por la caída de su primer diente. Prima Lejana lo sacó con un cuidado indescriptible, y suspiró como quien siente que le vuelve un diente al cuerpo.

Ilustración: Bertha C Ramos.

lunes, 20 de julio de 2020

EL QUE TENGAS OJOS...




Hora de recogerse. Fotografía: BerthaCRamos. Camarones, Guajira colombiana.

domingo, 19 de julio de 2020

ATRIBUTOS PRESIDENCIALES. Bertha C. Ramos.

ATRIBUTOS PRESIDENCIALES
Al concluir una conmemoración de Independencia tres expresidentes acordaron tomarse un cafecito. El propósito era ultimar detalles de lo que sería oficializar sus candidaturas en la próxima campaña electoral. Pensando en sacar provecho de las propuestas del movimiento mundial por la defensa de los derechos de todos los seres vivos, lo primero que concertaron para volver a la arena política fue conformar, con sus esposas, parejas mixtas de animales cuya imagen los debía representar en la contienda presidencial. Así que, después de un tiempo prudente de íntima reflexión, el primero de los tres se apresuró a responder “un burro y una gallina”; el segundo, esbozando una sonrisa, aseguró muy elocuente “un zorro y una suricata”. El tercero contrajo las mandíbulas y entre dientes afirmó impasiblemente “un mosquito y una mujer”. Meses más tarde el pueblo eligió a uno de ellos por mayoría abrumadora. 
Ilustración: BerthaCRamos.

viernes, 17 de julio de 2020

ENVIDIA. Bertha C. Ramos




No hay mujer más envidiosa que aquella que se da cuenta cómo goza otra mujer, pero se vuelve dramático si se trata de mujeres japonesas. Natzuki es tan delicada que parece hecha de humo y se excita sexualmente cuando siente la fragancia que despiden por las tardes los capullitos de rosa. Y así como se desliza la neblina, lenta y decididamente, Natzuki desarrolla su ritual de seducción, aunque nadie la podría calificar de prostituta a pesar de ser la amante de muchos de los que viven en la Torre de Pompeya. Por gracia es de esas mujeres que consiguen transformar las basuras y crueldades del amor en actos litúrgicos, de manera que se vuelven respetables. Su madre, Yuzuki Ami, la observa con sus ojitos afilados, y cada vez que florecen los rosales y Natzuki se perfuma y elabora corazones de origami que coloca en el estanque del jardín, su semblante de señora japonesa se destempla y comienza a trazarse líneas con su daga alrededor del ombligo. Pero se encierra en su cuarto y se descalza, y zafa el nudo del peinado y se desnuda y se castiga, y su cuerpo se libera lentamente, como surgen los colores con el día.
CuentosdeBerthaCRamos.
Ilustración: Bertha C. Ramos.

sábado, 11 de julio de 2020

LA JERGA DE PEDRO PÉREZ. Bertha C Ramos.


LA JERGA DE PEDRO PÉREZ
Cuenta la mujer de Pedro Pérez que el mismo día en que los médicos le anunciaron que debía controlar sus excesos o moriría antes de seis meses, Pedro Pérez decidió portarse bien. Desde ese mismo momento se abstuvo de articular las frases que tanto le había gustado pronunciar, pero, sobre todo, practicar: dejó de tirar, de coger punta, de comer hierro, de empinar el codo, de azotar baldosa, de brillar hebilla, de hacerse la paja, de meter bareta, de jurar en vano, de poner los cachos, de meter las patas, de jartar chatarra, de tumbar marranos, de torear cristianos, de montar la talla y de poner conejo. Desde aquella misma noche Pedro Pérez dejó de creerse la verga y comenzó a creerse un santo. El deseo de no morirse lo volvió un ejemplo de templanza, sin embargo, al cabo de tres semanas falleció repitiendo decentemente que estaba triste.
Inconsolable, la mujer insiste en que esa clase de remedios son peores que los males; y que, si al menos Pedro Pérez en lugar de decir que estaba triste hubiera dicho estar llevado, seguramente estaría vivo.
Imagen: Goya, San Francisco de Borja y el moribundo. (Boceto)

sábado, 4 de julio de 2020

DE FOTOGRAFÍAS Y TEXTOS


 Por los resquicios de la persiana 
Una vez un hombre amaba a una mujer que no hacía por verlo y hablarle en privado. Él se dijo: «¿En qué va a parar esto?» Y le envió a ella este cantar: 
Quisiera ser viento 
e ir a tu persiana, 
por los resquicios
meterme en tu cuarto 
y rozar tu cara. 

Ella le respondió: 

Aunque sea el viento que nadie lo para, 
¿con qué permiso va a cruzar 
los huecos de mi persiana?

De Ise Monogatari. Cantares de Ise es la obra más famosa de la literatura clásica japonesa."Se trata de una obra de difícil clasificación, ya que los Cantares de Ise son al mismo tiempo la primera historia novelada, la primera narración lírica, la primera épica dramatizada y el primer ensayo sobre el amor y la muerte de la literatura japonesa. No es extraño, pues, que se los considere como la fuente misma de tal literatura y sean su obra más estudiada, la más influyente y probablemente la mejor." De la traducción de Antonio Cabezas.
Fotografía Bertha C Ramos. Isui-en Garden. Nara, Japón.

DE LI QUINGZHAO

TONOS LENTOS

busco
                busco y busco
pero sólo frío y soledad
   sólo frío
               tristeza y aflicción
incluso un sol templado, repentino,
  haría más difícil mi consuelo
tres o cuatro copas de este vino
   ¿qué pueden contra una larga noche,
contra el furioso viento que se acerca?
ahora que pasan los gansos salvajes
   me duele más mi corazón
y es que somos, ellos y yo,
                       viejos conocidos de antaño
sobre la tierra se amontonan
los crisantemos tristes
               ya marchitos y ajados
¿es que nadie ha querido recogerlos?
vigilo la tarde en mi ventana
yo sola
   ¿cómo podré resistir la oscuridad?
además, de los árboles, una lluvia fina
   va cayendo
                gota a gota
                                hasta el anochecer
¿tantas cosas..., tantas,
caben en una sola palabra:
                              tristeza?


DE LI QUINGZHAO



ROJO SOBRE LOS LABIOS

tras columpiarse
                         se pone en pie
   demasiado perezosa
para lavar sus delicadas manos
pequeña flor mojada de rocío
  gotas de sudor traspasan su vestido
de repente
               llega un invitado
¡y ella, descalza,
              con su horquilla de oro resbalándose!
               y se retira avergonzada
                            pero antes
se apoya contra la puerta entreabierta
             y le mira ladeando la cabeza
mientras huele el perfume de una ciruela
                                                         verde


viernes, 26 de junio de 2020

EL QUE TENGA OJOS...



Danza Kecak en Ubud, Bali. Indonesia.
Fotografía: Bertha C Ramos.

EL QUE TENGA OJOS...

Marea baja en Tabanan, Bali. Indonesia.
Fotografía: Bertha C Ramos.
Tabanan, Bali. Indonesia. El perrito. Fotografía Bertha C Ramos.

Tabanan, Bali, Indonesia. Cae la noche. Fotografía: Bertha C Ramos.

martes, 23 de junio de 2020

EL QUE TENGA OJOS...

Fotografía: Bertha C. Ramos. Lluvia sobre un anturio en Ruitoque, Santander. Colombia.

EL QUE TENGA OJOS...

Fotografía: Bertha C Ramos. La luz de mediodía en Ubud, Bali. Indonesia.

sábado, 20 de junio de 2020

EL QUE TENGA OJOS...

Fotografía: Bertha C Ramos. Algún mensaje sobre una puerta en Macao, China.

viernes, 19 de junio de 2020

LUCY. Bertha C Ramos.


El día que Lucy murió su colección de perfumes quedó alineada en el quicio de una ventana. Insignificante sin Lucy. Sin ninguna función, como muchas otras cosas que de tanto haber guardado, quedaron sin ser usadas. Como las vocaciones, el hemisferio izquierdo de su cerebro o su aparato reproductor. Dispuestos los frascos de tal manera, que la luz del sol crepuscular los atravesaba y coloreaba su cara mientras ella se miraba en el espejo después de la hora de nona. Lucy verde, Lucy ámbar, Lucy roja, Lucy pálida o cetrina. ¡Ay Lucy! Una vida larga y sola en una espaciosa casa repleta de colecciones. Algunas inapreciables, como antiguos zapatos japoneses o sillas marroquíes de tres patas. Otras bastante curiosas; montones de fúrculas esternales -pequeños huesos de ave llamados de los deseos-, y minuteros de cobre. Pero en su mayoría, objetos inútiles. Como queriendo guardar su historia Lucy dejó fechados sus uñas, los cabellos cortados a lo largo de su vida y los dientes extraídos. Conservó trozos de yeso que fijaron fracturas de huesos propios y ajenos, así como malas palabras y las sandeces de George Bush escritas con tinta roja. Guardó en cajas de bocadillo veleño cientos de pirinolas y de fichas de dominó (doble seis que habían sido ahorcados), y gran cantidad de ácido graso Omega 3 que no hubiera podido consumir ni en cinco vidas. ¡Ay Lucy! Intentó conservarse sana y bella, aunque no pudo hacer nada para no sentirse triste. Porque la hacían llorar inconsolablemente las herramientas, los virus y las bacterias imperceptibles y las retorcidas metáforas del Apocalipsis, así como la falsa prepotencia de las mujeres casadas.
Lucy murió en el breve lapso que separa un segundo de otro. Se esfumó sin presentimientos, sin señales divinas o malignas, ni ojos acobardados. Sin efectos colaterales, como le sucede a cualquier mosca o a cualquier hombre cuando a todos los soles y las lunas y galaxias, los protones y neutrones, y teorías y demostraciones, y amores y frustraciones, los transforma la negrura en colección de fantasías. Si Lucy hubiera sabido que la muerte podía ser tan inflexible habría hecho un testamento minucioso. Pero no hay nada que obligue a un hombre a especular sobre su hora. Menos a Lucy, cuya ambición era ser coleccionista.  
Difícil fue, para sus deudos, desmontar el escenario que encontraron tras las puertas de la casa. Doloroso. Por aquello que pone a un hombre sentimental. Por lo irrisorio del saber y el no saber, del tener y no tener y tantos verbos conjugados. Tan penoso, que resolvieron hacer fuego en los quinientos cincuenta y tres cuencos tibetanos que guardaba y lograron una hoguera extraordinaria. Una sábana de fuego arropó el cuerpo de Lucy extendido sobre la cama, y algunos meses después construyeron en ese lote un parqueadero.
Fotografía: Bertha C Ramos. Hanoi, Vietnam.

jueves, 18 de junio de 2020

BELLA Y BELLO. Bertha C Ramos.


Ciertamente Bello es bello. Y, usualmente, de mala ley. Una vez Bella se quedó despierta durante toda la noche para poder mirarlo con calma, sin que él la maldijera por penetrar en la intimidad de sus fantasías eróticas y sus aborrecimientos. Bella estuvo apoyada en ambos codos, como cuando se acostaba en la arena del Caribe a ver pelícanos precipitarse contra el mar. Se hizo cargo de que Bello estaba muerto y pudo verlo sin pavor y sin afanes. Tuvo tiempo de mirar el meneo inquisitivo de sus ojos por debajo de los párpados, y la inconfundible mueca de desprecio que contraía su boca cada vez que tenía sexo. Entre tanto, su cuerpo se quedó inmóvil, así como se quedaba en el balcón cuando pasaban mujeres de vida alegre, o bandadas de cotorras. Bello tuvo ocasionales erecciones a lo largo de la noche. Elegantes. Alarmantes. Envidiables. Entrada la madrugada Bella encendió un fosforito tratando de examinar el flanco de Bello oculto bajo la sombra de una pared, y observó mínimas lágrimas que goteaban suavemente en el colchón, a todas luces coherentes con el visaje de estulticia que suelen tener los hombres mientras duermen. Cuando Bello despertó amenazaba la aurora y Bella seguía mirándolo extasiada. Cualquiera diría que Bello la maldijo al encontrársela observándolo en silencio. Pero no. Bella misma se maldijo.
Fotografía: BerthaCRamos. Bella y Bello

martes, 16 de junio de 2020

ENCRUCIJADA. Bertha C Ramos.


ENCRUCIJADA
Frente a la muerte de la mamá una familia muy reputada se encontró en una encrucijada. Reunidos ante el cadáver no lograban concertar la manera de peinarla. Fue un debate larguísimo. Por aquello de la elegancia los ancianos hicieron campaña por un moño francés del siglo XVIII, aunque creyeron prudente esconderle las manos (y las uñas torcidas) entre guantes de raso. Preservando su condición de madre muerta los hijos preferían cubrirla con una chalina blanca, porque santidad y poder eran una fusión pomposa para un recuerdo póstumo. En aras de la estética los artistas de la familia quisieron una semblanza de La Gioconda, pese al gesto contrariado que tenía por la falta de dientes. Pero estaba, además, la opinión de los más jóvenes (puro brillo y taches), que se inclinaban por ver a la vieja hacerse polvo depilada, libre de pelo prehistórico. Si acaso un penacho colorado, como un zarpazo en el cráneo, a la medida de sus sátiras seniles. Como no hubo concertación en un tema tan complicado, el acuerdo fue un revoltijo de cosas y una bonita foto de ella cuando cumplió quince años que pusieron sobre la tapa cerrada del ataúd. Así, mientras una avalancha de besitos y apretones de mano sellaba el pacto de la sangre, sofocada entre arandelas de satín, en una calurosa tarde de finales de septiembre y con el cabello hecho un desastre, entraron a la mamá al horno crematorio.
Cuentosde Bertha C Ramos.
La madre muerta, Edvard Munch

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