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jueves, 3 de abril de 2014

De JOSÉ EMILIO PACHECO. El gran inquisidor.

Señor, guarde silencio o le cerramos la boca
de un latigazo.
Se la inutilizaremos bajo el hierro candente.
Con las tenazas de la Ley retorceremos su lengua.

No nos haga llegar a los extremos.
Guarde silencio. Cállese. No hable.
Al juez no se le juzga.
Él imparte Justicia, decide todo.
Es la mente que piensa por nosotros.

En cambio usted no es nadie, no sabe nada.
Se llama simplemente el acusado.
Qué soberbia aspirar a defenderse.

¿Supone que en el valle de Josafat
se atrevería a increpar a Dios Padre
por la forma tan justa en que creó este mundo?

¿Se da usted cuenta? Es el culpable de un crimen.
No sabrá cuál, no sabrá cuál,
morirá sin saberlo.
Debe pagar por ello. Y de qué manera.

No, no: no abra la boca. No interrumpa.
Respete al Juez y su Alta Investidura.
Es la Ley, se halla aquí para juzgarlo.

Está en peligro de volverse reo
De Lesa Majestad. Acepte y calle.

¿Desea, señor, que pierda la paciencia?
No me obligue a salir de mis cabales
Añadiré a su cuenta de pecados
el delito nefando de la blasfemia.

No me venga con cuentos de derechos humanos.
Usted ya no es humano: es el enemigo.
Vea en esta faramalla un pretexto formal
que disimula y cubre el expediente.

Dentro de unos instantes ofrendaremos su cuerpo
en el altar del Bien, la Bondad y el Orden Fraterno.

miércoles, 19 de marzo de 2014

domingo, 2 de febrero de 2014

JOSÉ EMILIO PACHECO.El poeta renovador de lo cotidiano. Por Robinson Quintero.

ENVEJECER
Sobre tu rostro
    crecerá otra cara
de cada surco en que la edad
    madura
y luego se consume
    y te enmascara
y hace que brote
    tu caricatura.

lunes, 27 de enero de 2014

ADIÓS A JOSÉ EMILIO PACHECO.

12
Arde el campo en el sol a mediodía.
Aquí todas las cosas se disponen
a renacer.

              Y entonces, de repente,
todo el jardín se yergue entre las piedras:
nace el mundo nuevo ante mis ojos.
De El reposo del fuego.

sábado, 18 de enero de 2014

De JOSÉ EMILIO PACHECO. No me preguntes cómo pasa el tiempo.

En el polvo del mundo se pierden ya mis huellas;
 Me alejo sin cesar.
 No me preguntes cómo pasa el tiempo.
 Li Kiu Ling traducido por Marcela de Juan

Al lugar que fue nuestro llega el invierno
y cruzan por el aire las bandadas que emigran.
Después renacerá la primavera,
revivirán las flores que sembraste.
Pero en cambio nosotros
ya nunca más veremos
la casa entre la niebla.

De JOSÉ EMILIO PACHECO. Otredad, otra edad.

¿Qué pensaría de mi si entrara en este momento
y me encontrara en donde estoy, como soy,
aquel que fui a los veinte años?



domingo, 2 de junio de 2013

De JOSÉ EMILIO PACHECO. Fin del mundo.

El 18 de mayo del 50
Se va a acabar el mundo.
Confiésate y comulga y encomienda tu alma
A la misericordia de Dios Padre
Y pídele a la Virgen que ruegue por nosotros.
Todo esto me dijeron varias personas.
El 18 de mayo esperé el terremoto,
El diluvio de fuego, la bomba atómica.
Como es obvio, no pasó nada.

Hay otras fechas para el fin del mundo.

miércoles, 20 de marzo de 2013

De JOSÉ EMILIO PACHECO. No me preguntes cómo pasa el tiempo.

En el polvo del mundo se pierden ya mis huellas;
me alejo sin cesar.
No me preguntes cómo pasa el tiempo.
Li Kiu Ling, traducido por Marcela Juan
Al lugar que fue nuestro llega el invierno
y cruzan por el aire las bandadas que emigran.
Después renacerá la primavera,
revivirán las flores que sembraste.
Pero en cambio nosotros
ya nunca veremos
la casa entre la niebla.

sábado, 19 de enero de 2013

De JOSÉ EMILIO PACHECO. Concordancia: las personas del verbo.

Una vez 
Y por breve tiempo 
Hace mucho tiempo 
Tú y yo 
Fuimos de pronto hasta muy adentro 
Nosotros. 

«Nosotros dos» podía yo decir 
En las horas voraces que fueron nuestras. 

Desde hace tiempo 
Si hablo de ti 
Sólo puedo emplear 
La tercera persona: Ella. 

El yo empobrecido se hunde 
Entre las concordancias de la Nada.
 

miércoles, 2 de enero de 2013

De José Emilio Pacheco. College Park, Maryland






Esas frondas también dicen adiós. 

Las estremece un viento que llega ileso 
Desde el pasado en este mismo instante.

martes, 3 de enero de 2012

De José Emilio Pacheco. La flecha.

    No importa que la flecha no alcance el blanco
Mejor así
No capturar ninguna presa
No hacerle daño a nadie
pues lo importante
es el vuelo    la trayectoria      el impulso
el tramo de aire recorrido en su ascenso
la oscuridad que desaloja al clavarse
vibrante
en la extensión de la nada

domingo, 20 de febrero de 2011

De José Emilio Pacheco. Alta traición.

No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
es inasible.
Pero (aunque suene mal)
daría la vida
por diez lugares suyos,
cierta gente,
puertos, bosques de pinos,
fortalezas,
una ciudad deshecha,
gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
montañas
y tres o cuatro ríos.

sábado, 15 de enero de 2011

De José Emilio Pacheco. Contraelegía.

Mi único tema es lo que ya no está
Y mi obsesión se llama lo perdido
Mi punzante estribillo es nunca más
Y sin embargo amo este cambio perpetuo
este variar segundo tras segundo
porque sin él lo que llamamos vida
    sería de piedra.

viernes, 19 de noviembre de 2010

De José Emilio Pacheco. Pompeya.

La tempestad de fuego nos sorprendió en el acto
De la fornicación.
No fuimos muertos por el río de la lava.
Nos ahogaron los gases. La ceniza
Se convirtió en sudario. Nuestros cuerpos
Continuaron unidos en la piedra:
Petrificado espasmo interminable.

miércoles, 20 de octubre de 2010

De José Emilio Pacheco. La falsa vida.

La falsa vida
Alguien te sigue a veces en silencio.
Las cosas nunca dichas
Se transforman en actos.
Atraviesas la noche en las manos del sueño,
Pero el otro, implacable,
No te abandona: lucha
Contra la irrealidad, la falsa vida
Donde todo es ocaso.
Frágil perseguidor que eres tú mismo,
Lo has obligado a ser, en guardia siempre,
El minucioso espejo que no olvida. 

miércoles, 13 de octubre de 2010

De José Emilio Pacheco. Memoria.

Memoria
No tomes muy en serio
lo que te dice la memoria.
              
A lo mejor no hubo esa tarde.
Quizá todo fue autoengaño.
La gran pasión
sólo existió en tu deseo.
              
Quién te dice que no te está contando ficciones
para alargar la prórroga del fin
y sugerir que todo esto
tuvo al menos algún sentido.

miércoles, 6 de octubre de 2010

De José Emilio Pacheco. El Derroche.

Mientras espero a la que llega tarde,
ahora y siempre, observo
la multitud.
Y no me pongo sociológico,
apocalíptico ni estético.

Hoy me limito a ver los rostros de todos.
Pienso en el desmedido gasto superfluo,
las horas-hombre (o las horas-Dios, según la creencia)
desperdiciadas en dar a cada cual unos rasgos
que jamás se duplican.

Hay -dijo Bioy- un verdadero derroche de caras.
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