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sábado, 28 de mayo de 2022

De CHARLES BUKOWSKI. Desplazado.

"Ardo en el infierno
hay parte de mí que no encaja en ningún lugar
mientras otra gente encuentra cosas
que hacer
con su tiempo
sitios adonde ir
unos con otros
cosas que decirse
unos a otros.
yo
ardo en el infierno
en algún lugar al norte de México.
aquí no crecen flores.
no soy como
los demás.
los demás son como
los demás.
todos son iguales:
toman parte
se agrupan
se arraciman
se les ve
risueños y satisfechos
y yo
ardo en el infierno.
mi corazón tiene un millar de años.
no soy como
los demás.
moriría en sus merenderos
ahogado por sus banderas
aporreados por sus canciones
aborrecido por sus soldados
corneados por su sentido del humor
asesinados por su inquietud.
no soy como
los demás.
ardo
en el infierno.
el infierno que
yo mismo soy".

sábado, 27 de octubre de 2012

DE WALT WHITMAN. Como Adán, temprano por la mañana.

Como Adán, temprano por la mañana,
Saliendo del retiro del bosque, renovado por el descanso,
Mírame cuando paso, oye mi voz, acércate,
Tócame, tócame con la palma de la mano cuando yo paso,
No tengas miedo de mi cuerpo.
Walt Whitman, Hojas de hierba.

lunes, 1 de octubre de 2012

De Sharon Olds. El pene del Papa.

Cuelga en lo profundo de su bata, 
un delicado badajo en el centro de una campana.
Se mueve cuando él se mueve, como un pez fantasmal
en un halo de algas plateadas, con el pelo ondeante 
en medio de la oscuridad y el calor.
Y en la noche, mientras los ojos duermen, él se levanta
para alabar a Dios.

sábado, 25 de agosto de 2012

De Clifton Ross. Diciembre.

Para Gwen
Es tarde y la noche está callada.
Los carros están estacionados y silentes.
Todo lo que escucho son tus ronquidos.
Me levanto de mi silla donde estaba leyendo
y me arrastro en la cama junto a ti.
Años de oscuridad desaparecen en tus brazos.
Traducción de Alejandro Silva

sábado, 7 de julio de 2012

De Anne Sexton. Cuando un hombre entra en una mujer.

Cuando un hombre entra 
en una mujer, 
como el oleaje que muerde la orilla, 
una y otra vez, 
y la mujer abre la boca de placer 
y sus dientes brillan 
como el alfabeto, 
Logos aparece ordeñando una estrella, 
y el hombre 
dentro de la mujer 
hace un nudo, 
para que nunca más estén separados 
y la mujer 
sube a una flor 
y Logos aparece 
y desata los ríos.

Este hombre, 
esta mujer 
con su doble hambre, 
han procurado penetrar 
la cortina de Dios, 
lo cual brevemente 
han logrado 
aunque Dios 
en su perversidad 
deshace el nudo.

lunes, 25 de junio de 2012

De Clifton Ross. ¿Qué hay de nuevo?

Como una canción que se renueva cada vez que se canta,
los días pasan por las semanas
como peregrinos, cada uno con un rostro único y asombrado,
y las semanas marchan como tropa a la guerra,
caras talladas por las sombrías manos del miedo
mientras doce tribus construyen una montaña de piedra.
Traducción de Diego Sequera

sábado, 10 de marzo de 2012

De Clifton Ross. Jueves Santo.

 Para Oda
Estás podando el jardín y limpiándolo de mala hierba,
halando bejucos, invasores de las grietas en el concreto del 
    patio.
Ahora hay más luz aquí.
Encuentro un cenicero sobre la mesa
lleno de agua de invierno
y lo derramo sobre la grama.
Cicatrices negras aún manchan el fondo
donde apagábamos los cigarrillos mientras hablábamos,
en aquel entonces, enamorados, viendo nubes y
    atardeceres
desvanecerse en la noche.

Ahora el romance es un hábito.
Las palabras, arrancadas de raíz, se pudren.
Tuvimos nuestra última cena en alguna parte,
no recuerdo dónde.
Un nuevo verano está ante nosotros,
incluso ahora siento el dolor de su agonía.
Traducción de Alejandro Silva

sábado, 3 de marzo de 2012

De Adelaide Crapsey. Noche de noviembre.

Oye...
con leve seco susurro
como pasos de sombras
las hojas, heladas, se quiebran en los árboles
y caen.

viernes, 2 de marzo de 2012

De Adelaide Crapsey. Tríada.

Estas sean
tres cosas silenciosas:
la nieve que cae..., la hora
que precede a la aurora..., la boca de uno
que ha muerto.
Antología de la poesía norteamericana.

martes, 14 de febrero de 2012

DE LO QUE HABLA. Canción apache.

En el sur
donde están los arrecifes de conchas blancas,
donde todas las frutas están maduras,
nos encontraremos los dos.
Allá donde están los arrecifes de corales,
nos encontraremos los dos.
Donde las frutas maduras están fragantes,
nos encontraremos los dos.


De Antología de la poesía norteamericana.

sábado, 4 de febrero de 2012

De Carl Sandburg. Tal vez.

Tal vez me cree, tal vez no.
Tal vez me case con él, tal vez no.
Tal vez el viento de la pradera,
el viento del mar, tal vez,
alguien en alguna parte, tal vez, podrá decirlo.
Recostaré mi cabeza sobre su hombro
y si él me pregunta le diré que sí,
tal vez.

domingo, 22 de enero de 2012

DE T.S. Eliot.

¿Debo decirlo de nuevo? Para llegar allí,
llegar adonde estás, salir de donde no estás,
debes ir por un camino en que no hay éxtasis.
Para venir a lo que no sabes
has de ir por donde no sabes
para venir adonde no posees
has de ir por donde no posees.
Para venir a lo que no eres
has de ir por donde no eres.
Y lo que no sabes es lo único que sabes
y lo que tienes es lo que no tienes
y donde eres es donde no eres. 

Fragmento de East Coker.

DE LO QUE HABLA

CANCIÓN SIOUX

Vete a la guerra;
cuando hayas triunfado
me casaré contigo.

sábado, 21 de enero de 2012

De Paul Blackburn. INVITACIÓN QUE SE MANTIENE.

Tráeme una hoja
solamente una hoja solamente
una hoja de primavera, una
hoja de abril
solamente
               ven

Cielo azul
no importa
lluvia de primavera
no importa
levántate y
coge una hoja y
          ven
solamente ven

De James Agee. LÍRICAS.

No queda duda. Suficiente engaño.
Ya ahora sé que no me amas.
Ya ahora sabes que no te amo.
Ya ahora sabemos que no nos amamos.
No más duda. No más engaño.

Hay todavía sin embargo piedad entre nosotros
y los tiempos mejores son aún tan frescos como verdaderos.
El perro vuelve. Y tú a mí. Y yo a ti.
Y somos cobardemente tiernos del más cruel modo,
sintiendo el precipicio desmoronarse a nuestros pies
y sabiendo perdido el equilibrio, sonreímos, y nos quedamos
un poco más, moviendo nuestros brazos desesperadamente
      como molinos.

De Sara Teasdale. EL VUELO.

Somos dos águilas
volando juntas,
bajo los cielos,
sobre las cumbres,
alas al viento,
sol nos alienta,
nieve nos ciega,
tras de nosotros,
nubes deshechas.

Somos como águilas.
Pero en la muerte
—seres humildes—,
cuando uno parta
el otro siga.
Que cese el vuelo,
se apague el fuego,
se cierre el libro.

De Carl Sandburg. Mag.

Juro por Dios, Mag, que ojalá nunca te hubiera visto.
Ojalá nunca dejaras tu trabajo para venirte conmigo.
Ojalá jamás hubiéramos pagado el permiso, ni comprado
          un vestido blanco,
para que te casaras el mismo día en que fuimos corriendo
          a ver al cura
y le dijimos que nos amaríamos y cuidaríamos uno al otro
por siempre jamás, siempre que el sol y la lluvia perdurasen
          en algún rincón.
Sí, ahora es mi deseo que vivieras en otra parte, bien lejos
          de aquí,
y que yo fuera un vagamundo montado en un mercancías,
          a dos mil kilómetros, totalmente en la ruina.
          Y ojalá nunca hubiéramos tenido niños
          ni el alquiler, el carbón, la ropa por pagar,
          ni el recadero de la tienda que viene a cobrar lo suyo,
          a cobrar en metálico por alubias y ciruelas.
          Ojalá nunca te hubiera visto, Mag
          Ojalá nunca hubiéramos tenido niños.

Versión de Miguel Martínez-Lage

jueves, 19 de enero de 2012

De Robert Frost. Fuego y Hielo.

Algunos dicen que el mundo acabará entre llamas,
Otros dicen que entre hielos.
De lo que yo he saboreado del deseo
Estoy de acuerdo con aquéllos que favorecen el fuego.
Pero si tuviera que perecer dos veces,
Creo que conozco bastante de odio
Como para saber que, para la destrucción,
El hielo también es poderoso
Y bastaría.

De Carl Sandburg. Felicidad.

Pedí a los profesores que enseñan el sentido de la vida
que me dijeran qué es la felicidad.
Fui a ver a los afamados ejecutivos que comandan el
trabajo de miles de hombres.
Todos menearon la cabeza y me sonrieron como si yo
tratase de engatusarlos.
Y un domingo por la tarde fui a pasear por la orilla del
río Desplaines.
Y vi a un grupo de húngaros bajo los árboles, con sus
mujeres y sus hijos, un barril de cerveza y un
acordeón. 

Versión de Miguel Martínez-Lage

sábado, 20 de agosto de 2011

De Raymond Carver. Domingo por la noche.

Utiliza las cosas que te rodean.
Esta ligera lluvia
Del otro lado de la ventana, por ejemplo.
Este pitillo de entre los dedos,
Estos pies en el sofá.
El débil sonido del rock-and-roll,
El
Ferrari rojo del interior de mi cabeza.
La mujer que anda a trompicones
Borracha por la cocina...
Coge todo eso,
Utilízalo.
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