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domingo, 23 de junio de 2013

De LUIS GARCÍA MONTERO. Disciplina secreta.

La casa como barco
en alta mar de junio. 

Las calles como trenes 
de noche sosegada. 

Estas cosas no pasan en el mundo. 

Estoy por afirmar 
que ahora vivo en un libro de poemas. 

Pero si tú me miras, 
decidida a existir 
desde el fondo templado de tus ojos, 
también existe el mundo. 

Y muy probablemente 
yo acabaré por existir contigo. 

martes, 23 de abril de 2013

De LUIS GARCÍA MONTERO. A veces una piel es la única razón del optimismo.

Debería llover
y hace falta ser lluvia,
caer en los tejados y en las calles,
caer hasta que el aire ponga
ojos de cocodrilo
mientras muerde la tierra igual que una manzana,
caer sobre la tinta del periódico
y caer sobre ti
que no llevas paraguas,
que te llamas María y Almudena,
que piensas como abril
en hojas limpias bajo el sol de mayo.
A veces una piel
pudiera ser la única razón del optimismo.

miércoles, 23 de febrero de 2011

De Luis García Montero. Por septiembre.

Por septiembre
se te llenan de sótanos los labios
y es relativo el cielo
después de haberte visto preguntarle a la vida.
Pero también el cielo,
arrugado y preciso
como tu cazadora adolescente,
quiere estar entreabierto,
brillar recién amado,
descansando en la hierba
el peso de su larga cabellera de nubes.

Por septiembre
se te llenan de humo los síes en la boca.

lunes, 21 de febrero de 2011

De Luis García Montero en el Carnaval de las Artes en Barranquilla.

Luis García Montero en entrevista con la novelista colombiana Alba Pérez del Río durante el Carnaval de las Artes en Barranquilla.

DÉJAME, PENSAMIENTO, DÉJAME...

Déjame, pensamiento, déjame,

mañana seré tuyo,
volveré a ser tu presa.
                                    Pero hoy,
mientras la luz araña en los árboles y pide
una oportunidad,
quiero que me recoja la inútil primavera.

A la casa del frío

regresaré mañana, cuando el tiempo
exponga sus razones
y el corazón pregunte
lo que falta por ver,
cuántos latidos
pueden quedarle para detenerse.

CANCIÓN DE BRUJERÍA

Señor compañero, Señor de la noche,
haz que vuelva su rostro
quien no quiso mirarme.

Que sus ojos me busquen
sostenidos y azules
por detrás de la barra.

Que pregunte mi nombre
y se acerque despacio
a pedirme tabaco.

Si prefiere quedarse,
haz que todos se vayan
y este bar se despueble
para dejarnos solos
con la canción más lenta.

Si decide marcharse,
que la luna disponga
su luz en nuestro beso
y que las calles sepan
también dejarnos solos.

Señor compañero, Señor de la noche,
haz que no cante el gallo
sobre los edificios,
que se retrase el día

y que duren tus sombras
el tiempo necesario.

El tiempo que ella tarde en decidirse.
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