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lunes, 13 de febrero de 2012

De Valerio Magrelli. Otras naturalezas muertas.

Finalmente aprendí
a leer la viva
constelación de las mujeres
y de los hombres, las líneas
destinadas a unirles las figuras.
Y ahora me doy cuenta de los signos
que amarran el desorden de los cielos,
y en esta bóveda dibujada por el pensamiento
distingo la silenciosa rotación de la luz.
Esta es mi nocturna
partida de ajedrez.
Pero juego solo y apunto con minucia 
la oscilación de los signos. 
Así se cierra el día 
mientras paseo
en el silencioso huerto de las miradas.
De Valerio Magrelli en 4 poetas jóvenes italianos 

viernes, 16 de diciembre de 2011

De Silvia Favaretto. Poesía.

En el silencio
descansa la poesía.
En el silencio apagado
de la llama,
en el silencio violento
de la sangre,
en el silencio inmaculado
de la margarita,
en el silencio aullante del dolor.
Descansa y yo la despierto,
para manchar la hoja
y la conciencia.

lunes, 28 de noviembre de 2011

De Silvia Favaretto. Rosa.

Hoy me siento
triste como una rosa de plástico
en un cementerio,
condenada a vivir
en la morada erigida al culto
de la muerte,
estéril y artificial
en mi descarado rojo fuego,
frágil en la vergüenza eterna
de quien está destinado
a ser siempre
una máscara en la realidad
y un rostro demasiado humano en la ficción.

jueves, 28 de julio de 2011

De Luigi Bressan. Espero.

Espero que algo me agarre:
bajo el amanecer de ojos oscuros
mi pelo de pavor
se eriza en el aire…
Veo un gusano atravesar
la calle sin saber,
sin poder nada;
el álamo que desde ayer
tuerce las ramas siempre
hacia el mismo lado.
Y espero aún, y espero…

miércoles, 27 de julio de 2011

De Cristanziano Serricchio. La luna detrás de la casa.

Me corro un poco hacia un lado
y la sombra de la casa desaparece
y me quedo solo con la luna en el cielo
reflejada en este vaso.

jueves, 7 de julio de 2011

De Silvia Favaretto. Nocturno 2-3

El sueño
nada es salvo una prueba general
de la muerte.
Pasamos buena parte de la vida
perfeccionando la escena,
hasta que,
en un momento dado,
nos sale bien.

Tras el negro cielo
hay un dios aburrido
que nos espía a través
de esos agujeros
que creemos estrellas.
De La carne del tiempo.
Paul Gauguin Nunca Más ¡oh Tahití!


viernes, 4 de septiembre de 2009

PASOLINI POETA

http://www.scribd.com/doc/6805483/Pasolini-y-Rohmer-Cine-de-Poesia-Contra-Cine-de-Prosa
POETA PIER PAOLO PASOLINI
Al príncipe
Si regresa el sol, si cae la tarde,
si la noche tiene un sabor de noches futuras,
si una siesta de lluvia parece regresar
de tiempos demasiado amados y jamás poseídos del todo,
ya no encuentro felicidad ni en gozar ni en sufrir por ello:
ya no siento delante de mí toda la vida...
Para ser poetas, hay que tener mucho tiempo:
horas y horas de soledad son el único modo
para que se forme algo, que es fuerza, abandono,
vicio, libertad, para dar estilo al caos.
Yo, ahora, tengo poco tiempo: por culpa de la muerte
que se viene encima, en el ocaso de la juventud.
Pero por culpa también de este nuestro mundo humano
que quita el pan a los pobres, y a los poetas la paz.

De "La religión de mi tiempo" 1961
Versión de Delfina Muschietti

Muerte
Vuelvo a ti, como vuelve
un emigrado a su país y lo redescubre:
he hecho fortuna (en el intelecto)
y soy feliz, tanto
como hace tiempo lo era, destituido por norma.
Una rabia negra de poesía en el pecho.
Una loca vejez de jovencito.
Antes tu alegría se confundía
con el terror, es verdad, y ahora
casi con otra alegría
lívida, árida: mi pasión decepcionada.
Ahora me das miedo de verdad,
porque estás de verdad cerca, incluida
en mi estado de rabia, de oscura
hambre, de ansia casi de criatura nueva.

De "La religione del mio tempo" 1961
Versión de Delfina Muschietti

Análisis tardío
(Fin de los años sesenta)
Sé bien, sé bien que estoy en el fondo de la fosa;
que todo aquello que toco ya lo he tocado;
que soy prisionero de un interés indecente;
que cada convalecencia es una recaída;
que las aguas están estancadas y todo tiene sabor a viejo;
que también el humorismo forma parte del bloque inamovible;
que no hago otra cosa que reducir lo nuevo a lo antiguo;
que no intento todavía reconocer quién soy;
que he perdido hasta la antigua paciencia de orfebre;
que la vejez hace resaltar por impaciencia sólo las miserias;
que no saldré nunca de aquí por más que sonría;
que doy vueltas de un lado a otro por la tierra como una bestia enjaulada;
que de tantas cuerdas que tengo he terminado por tirar de una sola;
que me gusta embarrarme porque el barro es materia pobre y por lo tanto pura;
que adoro la luz sólo si no ofrece esperanza.

Versión deHugo Beccacece
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