jueves, 31 de marzo de 2011

De Ricardo Molinari. En el otoño lluvioso.

Llueve sobre la hoja
verde, jugosa,
sin tiempo, ni memoria.
Llueve desde todo
el sueño,
y se moja el árbol
y el centro angustioso
de mi corazón.
De Odas y otros poemas, Antología 2005.

lunes, 28 de marzo de 2011

De Bertha C. Ramos. No es verdad

No es verdad que la existencia
ocurra en la contingencia de la carne
ni en la lúcida regencia de la idea
ni en el mágico poder de la palabra.
Cuando alguien emprende un viaje,
sea que vaya hacia la esquina de la plaza
o hacia el espiral fortuito de la nada,
su ausencia se hace presencia
en la leve concavidad de los colchones
en la hondura indefinida de un cajón
o en el tímido doblez de alguna página.
Pero siempre es un escuálido recuerdo
que sostiene la existencia de uno mismo.

sábado, 26 de marzo de 2011

De Eduardo Galeano. El exorcismo.

Rosario, la hechicera andaluza, llevaba muchos años peleando contra los demonios. El peor de los satanases había sido su suegro. Este malvado había muerto acostado en la cama, la noche que exclamó: ¡Me cago en Dios! y el crucifijo de bronce se desprendió de la pared y le partió el cráneo.
Rosario se ofreció a desdiablarnos. Nos tiró a la basura nuestra bella máscara de Lucifer y desparramó una humareda de ruda, mejorana y laurel bendito. Después clavó en la puerta una herradura con las puntas hacia afuera, colgó algunos ajos y derramó, aquí y allá, puñaditos de sal y montones de fe.
-Al mal tiempo, buena cara, y a las hambres, guitarrazos- dijo.
Y dijo que ahora nos tocaba a nosotros, porque la suerte no ayuda si uno no la ayuda a ayudar.
De El libro de los abrazos.
Imagen: Otto Dix.

De Juan Gustavo Cobo Borda. Contemplación.

                                                         A María Fernanda Carvajal
Todos hemos apacentado
rebaños de sueños truncos.
Todos hemos caído.
Pero quien fue
apenas temblor
ante la inminencia del goce
o sintió la garganta apretada
y los ojos líquidos
viendo
cómo sus padres envejecían,
comprenderá cuánto hay de humano
en una piedra
-una piedra digna
plantada en la mitad de sí mismo.

domingo, 20 de marzo de 2011

De Bertha C. Ramos. Planeta feliz.


En Osiris, un planeta de la constelación de Pegaso, se acostumbra a tener sexo con los pies. Las personas se aparean uniendo plantas con plantas, como si fueran montando en bicicleta. No hay cosa más asombrosa que ver por un telescopio a las parejas osirianas pedaleando mientras hablan, pedaleando mientras tejen, pedaleando mientras rezan el rosario, pedaleando mientras hacen presupuestos. Parece que en los osirianos no existe la imposición de estarse quietos ni el miedo de fracturarse los tobillos. Parece que por lo tanto las osirianas, que gozan de inteligencia refinada, no sienten esa ansiedad de enamorarse ni de colocar festivos cubrelechos. Parece que es el planeta del futuro.  
cuentosdeBCRamos. De Ligeras historias.

Discurso. Por Bertha C Ramos.

http://www.elheraldo.co/columnistas/discurso-13008

sábado, 19 de marzo de 2011

De Borges. Afterglow.

Siempre es conmovedor el ocaso
por indigente o charro que sea,
pero más conmovedor todavía
es aquel brillo desesperado y final
que herrumbra la llanura
cuando el sol último se ha hundido.
Nos duele sostener esa luz tirante y distinta,
esa alucinación que impone al espacio
el unánime miedo de la sombra
y que cesa de golpe
cuando notamos su falsía,
como cesan los sueños
cuando sabemos que soñamos.

De Arturo Carrera. Ceca de la Gioconda.

Tu voz es todo lo que necesito.
Tu sistema de preguntas:
la cierta ignorancia
que se vuelve en mí
la maravilla conocida.

Tu mirada plañidera.

Algo con esa voz
que no es sino el eco ignoto del sentido:

trato de ver escrito en el juego
las voces de cuando hablábamos juntos.
Y cuando el deseo ofrecía
su abismo de palabras, pero también
la alegría de una luz repentina
para el movimiento tenue del retrato:

niña de 7 años en una mesa, sola,
disfrazada de mosquito
junto a un plato.
Alimentándose y viendo en la televisión,

no sé, algo;

¡la esfumadura de su propia sonrisa!

De Potlatch 2008

Aleida

viernes, 18 de marzo de 2011

jueves, 17 de marzo de 2011

De Juan José Saer. El arte de narrar.

Cada uno crea
           de las astillas que recibe
                 la lengua a su manera
Con las reglas de su pasión
                 -y de eso, ni Emanuel Kant estaba exento.
De El arte de narrar, Poemas, 1960-1975.

De Basilio Uribe. Tira cómica.

Él, tipo universal de marido
con la cola entre las patas,
termina siempre gritando
la explicación innecesaria.

Ella, variedad saturnina
de madrastra del marido,
jamás contesta
la cosa preguntada.
(14-IX-77)
De Antología Vitae, poemas, 1936-1996.

domingo, 13 de marzo de 2011

De Bertha C Ramos. El Nobel.

Latino Buitrón no es marica, si fuera marica tendría una cautelosa petulancia de luciérnagas y una sofisticada interpretación del universo y una ligera coloración agazapada entre las yemas de los dedos. Pero hay algo que los sábados lo lleva a internarse en un sendero que se interna en un manglar que se interna en la Bahía de los Difuntos y desemboca en la playa. Allí, cuando se le encara al mar, el célebre ganador del premio Nobel de la Paz de mil novecientos setenta y dos, se despoja de su traje de abogado y se pone una tanguita brasilera de magníficos volantes que la brisa atolondrada de la tarde zarandea alegremente; y mientras pinta de carmín sus labios atrapamoscas, despliega una multitud de saturados aleteos y llantos ensortijados y tiembla como una hojita de naranjo al sonido de un violín. Latino Buitrón es un hombre, si no fuera hombre no tendría esa apelmazada redundancia de temores, ni esa beligerancia autorizada, ni ese bárbaro entripado alrededor de la garganta; ni ese algo que no le gusta y que nunca deja en paz al premio Nobel de la Paz…
cuentosdeBCRamos. De Ligeras historias.

Aleida

Muñecas. Por Bertha C Ramos. Columna de opinión en El Heraldo.

MUÑECAS
Por Bertha C Ramos.
La conquista de los derechos de la mujer es un arduo trabajo racional que respaldado por estadísticas y fórmulas magistrales, propone una mujer amparada por la ley. Y aunque ello representa un avance significativo en la reivindicación de un género discriminado y violentado, a todas luces resulta insuficiente. Y lo es porque ser mujer es anterior a toda palabra,

sábado, 12 de marzo de 2011

De Oliverio Girondo.


No se me importa un pito que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero,
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco
o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de soportarles
una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono,
bajo ningún pretexto, que no sepan volar.
Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase,
tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos?
¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo
y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina,
volaba del comedor a la despensa.
Volando me preparaba el baño, la camisa.
Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando,
de algún paseo por los alrededores!
Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado.
"¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos,
ya me abrazaba con sus piernas de pluma,
para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia
que nos aproximaba al paraíso;
durante horas enteras nos anidábamos en una nube,
como dos ángeles, y de repente,
en tirabuzón, en hoja muerta,
el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera...,
aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas!
¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes...
la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer una mujer etérea,
¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre?
¿Verdad que no hay diferencia sustancial
entre vivir con una vaca o con una mujer
que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender
la seducción de una mujer pedestre,
y por más empeño que ponga en concebirlo,
no me es posible ni tan siquiera imaginar
que pueda hacerse el amor más que volando.

viernes, 11 de marzo de 2011

De Susana Thénon. Quién.

¿Quién caerá primero?
¿Quién estará solo
primero?
¿Quién
se resistirá
inútilmente
al cielo que avanza?
De Edad sin tregua, 1958.
Hokusai, La gran ola sobre Kanagawa

miércoles, 9 de marzo de 2011

De Arnaldo Calveyra. Francia, 1959

Francia, 1959
Gentes que trabajan vestidos de azul
me sentaron a su mesa,
me dijeron: “come,
esta es una manera de comer”…
De Poesía reunida, 2008.
Fotografía: Mauricio Ramírez. Rue de la Harpe, Paris.

martes, 8 de marzo de 2011

De Basilio Uribe. La cara de mi padre.

La cara de mi padre amanece en mí
de a poco en los años de mi madurez.
Es un gesto, apenas,
un aire a punto de asomar
que presiona y se detiene
al borde de los labios.
Ahí ahora huye
en el reflejo sesgado
del vidrio del coche del subterráneo
contra el túnel.
Cada día es algo más antiguo,
algo que llegará, acaso, alguna vez,
al padre de los padres.
De Basilio Uribe, (1916-1997) Antología Vitae, poemas 1936-1996.

De Darío Canton. Bajé...

Bajé a la cueva
tanteé
sus cuatros paredes y el techo bajo.
Me dije:
aquí no viviría

Me quedé
De Poamorio, 1969.

domingo, 6 de marzo de 2011

De Roberto Juarróz. Cuarta poesía vertical.

Si conociéramos el punto
donde va a romperse algo,
donde se cortará el hilo de los besos,
donde una mirada dejará de encontrarse con otra mirada,
donde el corazón saltará hacia otro sitio,
podríamos poner otro punto sobre ese punto
o por lo menos acompañarlo al romperse.
Si conociéramos el punto
donde algo va a fundirse con algo,
donde el desierto se encontrará con la lluvia,
donde el abrazo se tocará con la vida,
donde mi muerte se aproximará a la tuya,
podríamos desenvolver ese punto como una serpentina
o por lo menos cantarlo hasta morirnos.
Si conociéramos el punto
donde algo será siempre ese algo,
donde el hueso no olvidará a la carne,
donde la fuente es madre de otra fuente,
donde el pasado nunca será pasado,
podríamos dejar sólo ese punto y borrar todos los otros
o guardarlo por lo menos en un lugar más seguro. 

Carnaval. Por Bertha C Ramos.

http://www.elheraldo.co/editorial/carnaval-10788

viernes, 4 de marzo de 2011

De Celia Cruz. La vida es un carnaval.

De Fernando González.

“Sí; Lucifer, el que lleva la luz, Luzbel, luz bella, era la mano derecha de Dios, y se convirtió en Belzebuth, en el Diablo, que significa calumniador. Se apartó de Dios todo el mal.
¿Cómo sucedió esto? Fue una evolución histórica, como todo en la vida. Los nombres del mal son los mismos de los dioses rivales; todo el mal se atribuía al dios vecino, y todo el bien al propio. Así se fue creando en los pueblos absorbentes la figura del Diablo, mediante una mezcla de caricaturas de los dioses enemigos.
Pero, ¿de dónde vino el chic al maestro rabudo? Le vino de aquellos tiempos oscuros, cuando renacía la luz, RENACIMIENTO, cuando los dioses griegos, desnudos, blancos y tentadores, fueron desenterrados del lodo en que los habían hundido varios años de barbarie; un lodo pseudomístico semejante al de nuestro país. E il diabolo!, gritaban los curas al ver aquellos mármoles en que la eigeia superaba a la vida. Así fue como el maestro rabudo se convirtió en Apolo y Minerva, Neptuno y el ventripotente Baco. Hoy es una figura interesantísima; es el que induce a las muchachas a renegar de las faldas largas y de las telas gruesas; es el maestro de las curvas vibrantes; es el instigador de las comprobaciones y de los descubrimientos. Le aplicamos el adjetivo interesante que se aplica también a los políticos audaces y a todos los aventureros.”

De Fernando González enViaje a pie, 1929.  (Colombia 1895-1964)
Goya, Saturno devorando a su hijo.

DE LO QUE HABLA

DÉJÀ VU
Calle Pilies, número 44
Fotografía: Juliana Palencia. Lituania.

jueves, 3 de marzo de 2011

De Leopoldo María Panero. Diario de un seductor.

No es tu sexo lo que en tu sexo busco
sino ensuciar tu alma:
                                      desflorar
con todo el barro de la vida
lo que aún no ha vivido.

martes, 1 de marzo de 2011

De Ryszard Kapuscinski. Al final.

Al final
todos
nos encontraremos
sin intercambiar palabras
sin intercambiar miradas
ni gestos
a pesar de que desde entonces
ya para siempre
estaremos juntos
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