sábado, 31 de diciembre de 2011

De Ángel González. Porvenir.

Te llaman porvenir 
porque no vienes nunca. 
Te llaman: porvenir, 
y esperan que tú llegues 
como un animal manso 
a comer en su mano. 
Pero tú permaneces 
más allá de las horas, 
agazapado no se sabe dónde. 

!Mañana!  Y mañana será otro día tranquilo 
un día como hoy, jueves o martes, 
cualquier cosa y no eso 
que esperamos aún, todavía, siempre.



De Omar Kheyyam. Rubaiyat. 37

Entre impiedad y fe tan sólo un soplo existe,
así como también separa un simple soplo
dudas y convicciones. Goza el soplo presente,
que está la vida entera en el soplo que pasa.

viernes, 30 de diciembre de 2011

DE LO QUE HABLA

No es el amor quien muere,
Somos nosotros mismos.
Luis Cernuda en Donde habite el olvido, XII.

De Yves Bonnefoy. Pero que se calle esa que vela.

Pero que se calle esa que vela todavía
En el hogar, su rostro caído entre las llamas
Que permanece sentada, careciendo de cuerpo

Que habla de mí con los labios cerrados,
Que se levanta y me llama, careciendo de carne,
Que se aleja abandonando su cuerpo dibujada,

Que ríe siempre, habiendo muerto la risa hace tiempo.

De Fuad El-Etr. Como un pulpo.

Como un pulpo
Se disuelve en su tinta
El poema y la noche
Versión de Gabriel Zaid.

Haiku. De Guiôdai.

Acaba el año:
con el viento retumba
el cielo inmenso.
                           Guiôdai

miércoles, 28 de diciembre de 2011

DE LO QUE HABLA

Verdades o mentiras
Son pájaros que emigran cuando los ojos mueren.

Luis Cernuda, Dejadme solo. De Un río, un amor (1929)

DE FOTOGRAFÍAS Y TEXTOS

Puede ser que desde el cosmos
Una niña haga señales
O se puedan escuchar bajo el ala de cáñamo
Las ausencias,
Los lejanos clangores de las esferas
Y las esquirlas del cielo.

De Juan Manuel Roca. Fragmento de Voces, señales.
Fotografía: Mauricio Ramírez, Malasia.

martes, 27 de diciembre de 2011

De Bertha C Ramos. LA MUÉRGANA.

José del Tránsito nunca más volvió a la ciénaga. La última vez que estuvo por esos lados, no había dado tres pasos en el arenal cuando oyó que alguien cantaba como desmigajando estrellas. Buscó la voz entre la taruya y ahí estaba una mujer, medio bella y medio fea, aunque él no supo reconocer la diferencia. Sintió que olía a verdolaga pisoteada y tenía los ojos jaspeados, medio azules, medio rojos. Ella lo llamó “ven acá José del Tránsito… ¿tú pa’ ‘onde vas?” José del Tránsito quedó medio hechizado, medio alerta, pero como era un hombre de esos que se creen más hombres, le mostró los antebrazos y le dijo “Ven tu pa’ ‘cá…que yo soy el macho”. A ella le saltaron de los ojos pepitas solferinas como semillas de achote, y, medio ingenua, medio astuta, le palpó la entrepierna, plegó las alas y se fue con él. Todo el pueblo lo vio entrar con ella en brazos a la casa, medio hembra y medio ave, y se corrió  la bola de que era la Sirena. Jamás la han visto salir. Treinta años han pasado y no se le oye cantar. Cuando le gente le pregunta a José del Tránsito por la Sirena, él chasquea la lengua con desprecio y responde, medio enamorado, medio distante, “ahí ‘tá…medio sirena y medio muérgana”. 
cuentosdeBCRamos.
Obra de Egon Schiele.

POESÍA VISUAL. Edu Barbero

Sky sonet, de Edu Barbero

De Roberto Juarróz. Séptima poesía vertical. 9

Toda palabra llama a otra palabra. 
Toda palabra es un imán verbal, 
un polo de atracción variable 
que inaugura siempre nuevas constelaciones. 
Una palabra es todo el lenguaje, 
pero es también la fundación 
de todas las transgresiones del lenguaje, 
la base donde se afirma siempre un antilenguaje. 
Una palabra es todavía el hombre. 
Dos palabras son ya el abismo. 
Una palabra puede abrir una puerta. 
Dos palabras la borran.

sábado, 24 de diciembre de 2011

De Meira del Mar. El Llamado.

Tú estarás lejos.

Yo dejaré la vida
como un ramo de rosas
que se abandona para
proseguir el camino,
y emprenderé la muerte.
Detrás de mí, siguiéndome,
irán todas las cosas
amadas, el silencio
que nos uniera, el arduo
amor que nunca pudo
vencer el tiempo, el roce
de tus manos, las tardes
junto al mar, tus palabras.

Si donde estés tú oyes
que alguna voz te nombra,
seré yo que en el viaje
te recuerdo.

DE LO QUE HABLA


Natividad. George de la Tour

¡ FELIZ NAVIDAD !

De José Saramago. Navidad.

Ni aquí, ni ahora. Vana promesa
De otro calor y nuevo descubrimiento
Se deshace bajo la hora que anochece.
¿Brillan luces en el cielo? Siempre brillaron.
De esa vieja ilusión desengañémonos:
Es día de Navidad. No pasa nada.
De Poema a boca fechada.


sábado, 17 de diciembre de 2011

De Constantino Cavafis. Cuanto puedas.

Y si no puedes hacer tu vida como la quieres,
en esto esfuérzate al menos
cuanto puedas: no la envilezcas
en el contacto excesivo con la gente,
en demasiados trajines y conversaciones.
No la envilezcas llevándola,
trayéndola a menudo y exponiéndola
a la torpeza cotidiana
de las compañías y las relaciones,
hasta que llegue a ser pesada como una extraña.

DE LO QUE HABLA


Malasia. Fotografía: Mauricio Ramírez.

viernes, 16 de diciembre de 2011

De Roberto Juarróz. Séptima poesía vertical.

1
Usar la propia mano como almohada.
El cielo lo hace con sus nubes,
la tierra con sus terrones
y el árbol que cae
con su propio follaje.

Sólo así puede escucharse
la canción sin distancia,
la canción que no entra en el oído
porque está en el oído,
la única canción que no se repite.

Todo hombre necesita
una canción intraducible.


De Silvia Favaretto. Poesía.

En el silencio
descansa la poesía.
En el silencio apagado
de la llama,
en el silencio violento
de la sangre,
en el silencio inmaculado
de la margarita,
en el silencio aullante del dolor.
Descansa y yo la despierto,
para manchar la hoja
y la conciencia.

De Patricia Iriarte. Hablaremos de amor en medio de la guerra.

Desde el centro de tu ciudad sitiada me contarás
que oíste de nuevo unos disparos. Como aquella
noche. Como tantas. Que mañana quizá no venga el
vendedor de frutas porque hay orden de cierre en
el mercado. Aplazaré entonces la visita del sábado
y hablaremos de amor en medio de la guerra. Planearemos
una emboscada a la esperanza cuando
pase corriendo por aquí y la esconderemos de sus
enemigos el tiempo que sea necesario. Porque los
asesinos se persignan antes de la masacre, como
pescadores que parten hacia el mar.



miércoles, 7 de diciembre de 2011

De Bertha C. Ramos. EL MALEFICIO.

En otra época, la gente de las riberas del río sabía que las brujas no eran mujeres. Sin embargo, a ellas les gustaba parecerlo porque, si hay algo encubridor, es la naturaleza femenina. Cuentan que una vez llegó a Ponedera una extranjera. Una mujer que despertó en los hombres el deseo de usar palabras como libertad, independencia y emancipación. Que ellos se quedaban boquiabiertos cuando la veían pasar, y no era por su tobillera de alabastro ni porque sus diminutos pies cuadrados no dejaban huella alguna sobre el polvo. No. Era por la exaltación que les causaba una ranura que tenía en medio de las pupilas, un punto negro donde bailaban al tiempo fuego y hielo. Al cabo de pocos días los hombres sólo eran hombres. No había médico ni alcalde, no había obreros ni labriegos; únicamente un tropel de hombres que vagaba detrás de ella. Las matronas afirmaron que se trataba de una bruja y pusieron un santo y seña en los zaguanes y voltearon las escobas. Dicen que ella se marchó de medianoche rodeada por centenares de perros ciegos. Que escupía saliva púrpura y un maleficio. Que desde entonces,  toda mujer tiene una ranura en medio de las pupilas donde bailan al tiempo fuego y hielo, y que también desde entonces, los hombres usan palabras como obediencia, esclavitud o acatamiento.

cuentos de BCRamos. Ficción basada en anécdotas del libro de la señora Diva Colina de Rocha. Ponedera, Atlántico.
Obra de Leonel Góngora, pintor colombiano.

De Vivian Saad. El Atlántico en los colores de mis sueños.


Fotografía de Vivian Saad en su libro Atlántico en los colores de mis sueños.


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