domingo, 15 de enero de 2012

De Bertha C Ramos. Zapatero y Mujer Ajena.

Luna alta. El zapatero no es un viejo jorobado, analfabeta, de uñas sucias y aberrantes pensamientos. Es un joven musculoso, pelirrojo, presuntuoso, de mirada evanescente como voluta de humo. Algo sórdido y lacónico. Luna plena centelleando sobre oscuras callejuelas despobladas. El zapatero entra a la casa del alcalde. Se desnuda y se acurruca donde duermen el alcalde y su mujer. El alcalde se hace a un lado. La mujer está dormida. Los dedos del zapatero dibujan delgadas líneas sobre las nalgas apretadas de la mujer del alcalde. Tatuajes provocadores. El alcalde complacido ve las manos de ese hombre que elabora en piel de nutria mocasines afamados en los siete continentes. Luna baja. La mujer no es una joven refinada, esquelética, anoréxica, asexuada, de ademanes predecibles. Es una vieja campechana, inteligente, imprevisible, de suspiros eficaces como hachazos. Algo oceánica y acústica. La mujer está dichosa. El zapatero laborioso. El alcalde satisfecho. Ya casi despunta el sol y millones de personas saldrán de nuevo a la calle. Limpiecitas, acabadas de bañar. 

cuentosdeBCRamos. De Hombre Macho y Mujer Hembra con cierta dificultad para entenderse.
Obra erótica de Picasso.

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