sábado, 9 de enero de 2010

De Bertha C Ramos. Prima Lejana.

Cuando Prima Lejana se muda de casa, comienza a empacar ciento veinticinco días antes de la fecha señalada. Ciento veinticinco días. Ni uno antes, ni uno después. Prima Lejana empaca con tal alegría y gracia que las cajas parecen regalos de quinceañera. Le parece legítimo cargar con el mínimo gancho de cabeza o pedazo de jabón y con sus pensamientos y deseos malditos. Como son tan evanescentes, prefiere envolverlos en papel celofán amarrándoles una cintita tricolor. Dentro pone una etiqueta que dice: deseo tal cosa para mi nueva vida. O, a esto y esto y esto y esto, no lo acepto en mi hogar. A veces se pueden leer frases llenas de palabras gruesas: a la hija de puta de al lado, que se le mueran las astromelias, o, mi patria es una mierda. Después de haber terminado su más reciente mudanza, Prima Lejana llevaba un mes sentada con las piernas abiertas frente a una caja sellada por ambos lados. Una caja grande y hermética como ella. La miraba por los cuatro costados y ocasionalmente se rascaba las cejas. Ella no pudo verme, pero yo fui testigo del momento en que la abrió. Prima Lejana dijo: más de ciento veinticinco días sin verte. Y sacó pausadamente papel picado, trozos de plástico, viruta de madera y retazos de tela. Ya superado el centro apareció una foto suya y Prima Lejana suspiró como a quien le vuelve el alma al cuerpo.
CuentosdeBCRamos (De Los nudos falsos)
Picasso, Mujer sentada acodada.

1 comentario:

  1. es muy comovedor y hermos compacian al hombre y a la mujer mucha dicnida

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